La recaudación tributaria nacional registrada en febrero fue de $16.231.830 millones, un aumento nominal interanual de 20,1% pero una caída real de 9,7% respecto a febrero de 2025, de acuerdo con los datos difundidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y los cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Este es el séptimo mes consecutivo con variación real negativa, según Iaraf, y muestra una dinámica donde los ingresos vinculados al comercio exterior explican buena parte del deterioro.
¿Qué pasó con la recaudación en febrero?
En números: la recaudación total nominal subió 20,1% pero, descontada la inflación, cayó 9,7% interanual (fuente: ARCA; cálculo de Iaraf con supuesta inflación mensual de 2,8%). Los tributos más impactados fueron los derechos de exportación, con una baja real de 39,6% interanual; derechos de importación, -26,7% real; e internos, -16,5% real (Iaraf). El IVA neto de devoluciones y reintegros cayó 13,6% real, con la recaudación aduanera del IVA bajando 37% real, por menor volumen de importaciones y por cambios en certificados de exclusión que regían en 2025.
ARCA explicó que influyeron la desaceleración de importaciones, una base de comparación alta por el fuerte crecimiento de importaciones en 2025 y la suspensión de certificados de exclusión que en febrero de 2025 atenuaron las cargas. El impuesto a los combustibles fue la excepción: subió 18,8% real en el mes y 8,8% en el primer bimestre (Iaraf/ARCA).
¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en el comercio?
¿Qué significa esto para tu bolsillo? Menos recaudación real afecta la capacidad del Estado para financiar transferencias, subsidios y compras públicas sin recurrir a emisión o endeudamiento. Observamos una caída del 5% real en aportes y contribuciones a la seguridad social, que refleja salarios reales y empleo formal todavía débiles (fuente: Iaraf). Para empresas y comerciantes, la menor recaudación de aranceles y derechos reduce la presión tributaria directa sobre las cadenas de comercio exterior, pero también indica menor actividad importadora y exportadora: menos insumos, menos ventas y, potencialmente, contratos y empleo en riesgo.
Traducido: si la actividad externa cae, no sólo ingresan menos dólares por exportaciones, sino que también baja la recaudación que financia gastos corrientes. Eso se siente en obras públicas, programas sociales y en la caja de las provincias que dependen de la coparticipación.
¿Qué implicancias tiene para reservas y coordinación fiscal?
La caída de ingresos vinculados al comercio exterior complica la estrategia de acumulación de reservas por flujo que venimos apoyando. Menos derechos de exportación y de importación significan menos dólares fiscales ingresando al Tesoro, justo cuando la necesidad de un ancla macro creíble y reservas acumuladas es mayor para reducir el riesgo país y la fragilidad externa. En el primer bimestre la recaudación tributaria nacional acumuló una baja real de 8,7% interanual; si se excluyen los tributos ligados al comercio exterior la caída sería 7,0% (Iaraf), lo que muestra que la debilidad no es exclusiva de un solo componente.
Para provincias y municipios la caída implica menor coparticipación o presión fiscal adicional si Nación recorta transferencias. Vemos que sin coordinación fiscal la preservación de servicios locales va a requerir ajustes dolorosos.
Qué deberían hacer Nación y provincias ahora
Primero, mejorar la transparencia y la previsibilidad de las bases imponibles y alícuotas: cambios frecuentes en regímenes (como certificados de exclusión) dificultan interpretar la evolución de la recaudación y de la actividad. Segundo, priorizar la acumulación de reservas por flujo cuando haya ventanas favorables de ingreso de divisas, para mitigar la fragilidad externa que amplifica shocks de recaudación. Tercero, coordinar un plan fiscal entre Nación y provincias que combine prioridad en gasto social y ajustes temporales en partidas no esenciales, evitando que la caída de ingresos se traduzca en recortes desordenados de servicios.
En suma, los números de febrero confirman una debilidad de ingresos que no es mera estadística: reduce margen fiscal, complica la acumulación de reservas y exige coordinación para que los ajustes no recaigan desproporcionadamente en los hogares y en servicios locales. Sin ancla macro creíble y reservas acumuladas, cualquier mejora será frágil y vulnerable a choques externos.