La demuestra del malvavisco de la Universidad de Stanford es de sobra conocida. En el experimento, se ofrecía a unos niños un premio inmediato, una golosina, No obstante se les advertía de que si no se la comían y esperaban un poco, unos quince minutos, obtendrían un premio mayor, dos golosinas. En estudios posteriores los investigadores encontraron que a los pequeños que eran capaces de esperar más por el premio les iba mejor en la vida en distintos aspectos. Pues a las sepias les pasa lo mismo. Las sepias (Sepia officianalis) son unas criaturas fascinantes, raras a más no poder, con cerebros complejos y que han demostrado poseer buena memoria. No es extraño que los investigadores se interesen en ellas. Un nuevo estudio que se publica esta semana en ‘Proceedings of the Royal Society B’ prueba que estos cefalópodos pueden retrasar la gratificación y aguardar a una mejor comida en lugar de dejarse tentar por la que está a mano. Al semejante que ocurre con los niños del experimento del malvavisco, a aquellas que pueden aguardar más tiempo Asimismo les va bastante bien en la vida. Al menos, obtienen mejores resultados en las pruebas de aprendizaje. Autocontrol e inteligencia
Este intrigante informe, llevado a cabo en el Laboratorio de Biología Marina (MBL) en Woods Hole (Massachusetts, EE.UU.), marca la primera vez que se halla un vínculo entre el autocontrol y la inteligencia en un animal diferente de los humanos y los chimpancés. «Las sepias pudieron esperar la mejor recompensa y toleraron retrasos de hasta 50-130 segundos, lo que es comparable a lo cual vemos en vertebrados de cerebro grande Al igual que chimpancés, cuervos y loros», explica Roger Hanlon, un destacado experto en el comportamiento de los cefalópodos y coautor principal del artículo. Las sepias que podían esperar más tiempo para comer Asimismo mostraron un mejor desempeño cognitivo en una labor de aprendizaje. En ese experimento, se entrenó a las sepias para asociar una señal visual con una recompensa de comida. Acto seguido, la situación se invirtió, con lo que la recompensa se asoció con una señal diferente. «Las sepias que fueron más rápidas en aprender ambas asociaciones acudieron mejores para ejercer el autocontrol», afirma la cantautora primordial del estudio, Alexandra Schnell, de la Universidad de Cambridge. Un ejemplar de sepia común - Roger Hanlon
Consecuencia del camuflaje
Por qué la sepia ha desarrollado esta capacidad de autocontrol es un tanto misterioso. Se cree que la gratificación retrasada en los seres humanos fortalece los nudos sociales entre los individuos, De exactamente la misma forma que esperar a comer a fin de que la pareja pueda hacerlo primero, lo que favorece a la especie en su grupo. También puede ser una función de los animales constructores de herramientas, que necesitan esperar para cazar Entre tanto construyen la herramienta. Sin embargo la sepia no es una especie social y no construye herramientas. En recambio, sugieren los creadores, la gratificación retrasada puede ser un subproducto de su necesidad de camuflarse para sobrevivir. «Las sepias pasan a mayoría de su tiempo camuflándose, sentadas y esperando, interrumpidas por breves períodos de búsqueda de alimento», indica Schnell. «Rompen el camuflaje en el horario se alimentan, con lo que están expuestas a todos los depredadores en el océano que desean comerlas. Especulamos que la gratificación retrasada puede haber evolucionado Tal y como un subproducto de esto, con lo que la sepia puede optimizar la búsqueda de alimento esperando para elegir mejor calidad comida». Detectar este vínculo entre el autocontrol y el rinde del aprendizaje en una especie fuera del linaje de los primates es un ejemplo extremo de evolución convergente, donde historias evolutivas completamente distintos han llevado a La misma característica cognitiva.
Las sepias más inteligentes superan la 'prueba del malvavisco'
La demuestra del malvavisco de la Universidad de Stanford es de sobra conocida. En el experimento, se ofrecía a unos niños un premio inmediato, una golosina, No obstante se les advertía de que si no se la comían y esperaban un poco, unos quince mi...