MEGA puso en marcha un nuevo tren de fraccionamiento en la planta de Bahía Blanca: una inversión de u$s260 millones que, según la compañía, amplía en torno al 50% la capacidad de procesamiento de líquidos de gas (según News). Este salto operativo es el primer eslabón necesario para compatibilizar la mayor producción de Vaca Muerta con la demanda de fraccionamiento y exportación.
¿Qué se inauguró y por qué importa?
Se inauguró un tren de fraccionamiento diseñado para manejar la “sopa” más rica que trae el gas no convencional de Vaca Muerta. Antes de la obra la planta procesaba alrededor de 4.800 toneladas por día; con la nueva línea sube a entre 5.500 y 5.600 t/día en términos inmediatos, y la compañía espera llegar a 7.200 t/día en 2028 con inversiones adicionales incluidas en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por u$s360 millones (según News). El gas de Vaca Muerta trae entre 25% y 30% de fraccionables, frente al 10% típico del gas convencional (según News), por eso la composición obliga a adecuar plantas y logística. Traducido: sin esta ampliación, buena parte del crecimiento de producción no puede monetizarse en forma de etano, propano, butano y gasolina natural.
¿Cómo impacta esto en la industria y el comercio exterior?
En números: MEGA facturó u$s650 millones en 2025, de los cuales u$s350 millones provinieron de exportaciones (según News). La expansión podría agregar unos u$s250 millones de ventas al exterior asumiendo precios de 2025 (según News). La empresa estima que 500.000 toneladas anuales adicionales se incorporarán en dos años; el 80% de ese incremento (aprox. 400.000 t/año) se destinará a exportación y el 20% restante será etano que abastece a Dow en el Polo Petroquímico (según News). Logísticamente, pasar de embarcar un buque por semana a uno cada tres días mejoraría tiempos de salida y costos unitarios (según News). Para el sector privado esto aumenta oportunidades de exportación y encadenamientos; para el país puede significar mayor ingreso de divisas, pero depende de precios internacionales y capacidad logística.
¿Qué riesgos quedan y por qué la transparencia importa?
Los riesgos son claros y no solo técnicos. Primero, la capacidad final depende de obras complementarias: rebombeo en La Adela y General Roca, medidas que se completan hacia 2028 (según News). Segundo, la utilidad de la exportación está sujeta a la volatilidad de precios internacionales: la nota de la compañía usa 2025 como referencia y advierte que el contexto posterior a la escalada de precios por el conflicto en Oriente Medio cambió las valuaciones (según News). Tercero, hay un riesgo regulatorio y fiscal: los beneficios del RIGI y las condiciones de exportación deben ser públicos y medibles para que los ciudadanos y las pymes entiendan qué gana el país. Pedimos que los contratos, los volúmenes exportados y la estimación de ingresos fiscales se publiquen con detalle; sin datos, no podemos evaluar quién se beneficia realmente.
¿Qué debería exigir la sociedad y el Estado?
Pedimos tres cosas concretas: 1) transparencia de volúmenes y precios: MEGA y las autoridades deben publicar mensualmente toneladas fraccionadas, destino de exportación y precios promedio, para auditar el beneficio fiscal; 2) cronograma público de inversiones complementarias (rebombeos y logística) con hitos y responsables, porque la promesa de 7.200 t/día es condicionada a esas obras (según News); 3) un ancla macro creíble para que los ingresos por exportaciones no se disuelvan por saltos cambiarios, protegiendo a pymes y consumidores. En números: si se cumplen 500.000 t/año adicionales y 80% se exporta, hablamos de ~400.000 t/año de NGL que entran al mercado internacional —esa magnitud merece reglas claras sobre cómo se reportan y usan esos dólares (según News). Apoyamos la inversión; insistimos en que su contribución social y fiscal sea verificable.
Franco Pellegrini