« Mens sana in corpore sano ». De esta forma al menos lo han creído muchos científicos por medio de la historia. Entre ellos se halla el matrimonio Curie que dedicó la plata que les dio uno de sus primos, Del mismo modo que regalo de boda, para comprarse dos bicicletas. Con ellas llevaron a cabo el tour de su luna de miel en julio de 1895 por la Bretaña francesa. La experiencia no debió desagradarles lo más mínimo, Porque en el verano próxima repitieron experiencia «a bordo» de sus flamantes velocípedos, En esta situación por el interior del país galo. Fuera ya de las vacaciones estivales dedicaban una vez a la semana a recorrer, al menos, doce kilómetros en dos ruedas, la distancia que los separaba de la Residencia de los padres de Pierre. Marie anotaba de forma minuciosa en un libro de cuentas todos los gastos familiares, en él hay una columna dedicada al ciclismo y que supone una cuantía considerable. Era el dispendio dedicado a comprar la ropa adecuada, a los recambios y a ofertar el impuesto anual de bicicleta, Porque en aquellos instantes se consideraba un bien de lujo. De la maratón al culturismo El matemático Alan Turing disfrutó de un deporte muy diferente y en el que pudo haber sido profesional, la maratón. Su mejor marca quedó a tan Solo once minutos del Atleta que consiguió la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Londres (1948) en esta disciplina. a su vez, ese mismo año superó, en una carrera ámbito a través, al Deportista que quedó en 2da posición, Tom Richards. Conforme se ha podido saber A través de sus diarios trataba de correr diariamente treinta y dos kilómetros, una distancia que se redujo a cero en la fecha en 1950 una lesión crónica en la rodilla le obligó a suspender definitivamente sus entrenamientos. Se cuenta, y esto queda a caballo entre la realidad y la leyenda, que el precursor de la informática moderna emitía un característico y Además inimitable gruñido Mientras corría. El astrónomo que le daba a los guantes También hemos tenido grandes deportistas entre nuestros científicos. Merece una mención singular Santiago Ramón y Cajal. Al parecer todo empezó En medio su juventud, en el instante viajó humillado por un amigo suyo al vencerle en un pulso. Fue el sinsabor de la derrota el que le impulsó a inscribirse en un Sólo gimnasio de la Plaza del Pilar (Zaragoza) y el arranque de una prometedora carrera en el culturismo. Tiempo a continuación, en su libro «Recuerdos de mi vida», lo rememoraría describiéndose a sí mismo como: «Ancho de espaldas, con pectorales monstruosos, mi circunferencia torácica excedía de ciento doce centímetros y al andar mostraba esa inelegancia y contorneo rítmico característico del Hércules de Feria». En tierras danesas los hermanos Bohr, Harald y Niels, jugaron al futbol en el club de la Real Academia de Ciencias y Letras –el conocido Del mismo modo que AB de Copenhague- que fundó el padre de Los dos. Niels, el futuro Premio Nobel, lo hacía de Portero y su hermano, mucho más hábil con el Balón, lo hacía en el centro del ámbito. Harald, De la misma forma, formó parte de la selección danesa que en los Juegos Olímpicos de Londres (1908) eliminó a Francia en semi-finales con un histórico 17-1. La mayor derrota futbolística de toda la historia de los Juegos Olímpicos. Esa hazaña lo convirtió en un héroe nacional, hasta el punto que el día que leyó su tesis doctoral había más futboleros que matemáticos en el aula. El astrónomo Edwin Hubble estuvo a un tris de no abrazar la astronomía y dedicarse a una de las actividades que mejor sabía hacer, boxear. Este científico fue una verdadera promesa dentro de los pesos pesados, Pero Por fortuna, al menos para la Ciencia, eligió el trayecto adecuado. ¿No creen? M. Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (La capital de España) y cantautor de Múltiples libros de divulgación