Un juez de Garantías de Chubut dictó seis meses de prisión preventiva para Mariela Altamirano y Kevin (Maicol) González, imputados por la muerte de su hijo de 4 años, Ángel López, tras un informe forense que detectó 20 lesiones intracraneales y un edema cerebral mortal, según La Nación. El niño ingresó en coma irreversible al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia el 5 de abril y murió el 6 de abril, de acuerdo con la misma fuente. La apertura de la instrucción penal se basó en la autopsia y en testimonios de vecinos que describieron episodios de violencia en la vivienda donde vivían la pareja, Ángel y una bebé de seis meses.
¿Qué decidió la Justicia y qué implica la medida?
El juez Alejandro Soñis hizo lugar a la petición de los fiscales Facundo Oribones y Cristian Olazábal para iniciar la instrucción por homicidio y ordenar prisión preventiva por seis meses, criterio que la fiscalía vinculó al riesgo procesal de fuga y a la gravedad de los indicios, según La Nación. Jurídicamente, la acusación plantea a González como coautor por acción y a Altamirano por “comisión por omisión”; la fiscalía evaluó la posibilidad de dolo eventual para los hechos imputados. Las penas que mencionó la nota son de 8 a 25 años para homicidio simple y prisión perpetua para homicidio agravado por el vínculo, en caso de condena. La resolución de Soñis es de carácter provisional: asegura la investigación y no equivale a veredicto condenatorio.
¿Qué pruebas presentó la fiscalía?
Según el expediente y el relato periodístico de La Nación, la autopsia indicó la existencia de 20 golpes en el interior del cráneo (12 en la parte frontal, seis en la posterior y uno en cada lateral), con infiltraciones hemáticas internas y un edema cerebral difuso que causó el deceso. Los peritos estimaron, por coloración, que algunas lesiones pudieron haberse producido entre siete y diez días antes de la necropsia; ese dato temporal se superpone con la observación docente del 26 de marzo, cuando la maestra advirtió cambios en el ánimo y en el habla del niño, lo que sitúa signos clínicos aproximadamente 10 días antes del ingreso al hospital el 5 de abril. Además, la fiscalía incorporó testimonios vecinales sobre discusiones frecuentes, un presunto intento de quema de ropa del niño y la detección de un foco ígneo en un allanamiento.
¿Qué objeta la defensa y qué falta esclarecer?
Las defensas cuestionaron la solidez de la plataforma fáctica presentada. Señalaron que la necropsia no estableció de forma categórica el momento preciso ni el mecanismo único de producción de las lesiones: en el informe se mencionan hipótesis que incluyen traumatismo encefálico, hipoxia, asfixia, infecciones o un tumor, según La Nación. También advirtieron que la ausencia de lesiones externas visibles complica la imputación de una omisión consciente por parte de la madre, pues no habría podido advertir un cuadro interno no aparente. Lo que sigue en la causa son peritajes complementarios, entre ellos el estudio histopatológico ya en proceso, que la fiscalía señaló como necesario para precisar la data de las heridas y su relación causal con el fallecimiento.
Qué vigilamos en las próximas semanas
Desde el lente procesal observamos dos hitos: los resultados del estudio histopatológico y la incorporación de pruebas materiales recogidas en allanamientos. Desde el lente de fuentes, se deberá cotejar la consistencia de los testimonios vecinales con otras evidencias físicas. La protección de las víctimas permanece como prioridad: la bebé de seis meses quedó al cuidado de sus abuelos paternos, según La Nación. No corresponde especular sobre móviles; corresponde seguir plazos objetivos: la prisión preventiva por seis meses condiciona qué medidas puede tomar la defensa y cuál será el calendario probatorio. Informaremos cualquier avance en peritajes y diligencias judiciales que modifiquen esta plataforma probatoria.