Construir con sistema en seco cuesta alrededor de US$1.400 por metro cuadrado en marzo de 2026, contra aproximadamente US$1.500 por m² en la construcción tradicional, según La Nación (5/3/2026). El sistema en seco acelera los tiempos y reduce la incidencia de mano de obra, pero en los últimos meses su precio se acercó al tradicional y a veces llegó a los US$1.500 por m² (La Nación). Traducido: la ventaja en precio existe, pero se achica cuando hay demanda alta o saltos en el costo de materiales.

¿Cuánto cuesta construir en seco hoy?

Según la cobertura consultada por La Nación (5/3/2026), el m² de buena calidad en construcción tradicional ronda los US$1.500 más IVA, mientras que el m² en seco se ubica cerca de US$1.400 y, puntualmente, puede alcanzar también los US$1.500. La diferencia porcentual implícita es del orden del 6-7% en favor del sistema en seco cuando el tradicional está en US$1.500. Además, fuentes como Federico Azzollini (Icon+) señalan que en el sistema en seco la mano de obra representa entre 30% y 40% del costo y los materiales el 60% restante; en la construcción tradicional la participación es aproximadamente 50% mano de obra y 50% materiales (La Nación). Esto explica por qué la dinámica de precios depende hoy más de los insumos industrializados y menos de la disponibilidad de albañiles.

¿Conviene construir o comprar terminado?

La respuesta depende de tres variables: el precio en dólares del m², el tiempo de obra (y por ende el costo financiero) y la previsibilidad de los precios de los materiales. Si la diferencia es del orden de US$100 por m² (según La Nación), construir en seco puede ser atractivo por menor mano de obra y tiempos más cortos; esa rapidez reduce gastos por financiamiento y por inflación local acumulada durante la obra. Sin embargo, cuando la demanda por viviendas industrializadas empuja el precio del m² en seco hacia los US$1.500, la ventaja se diluye. Traducido: si el ahorro directo es pequeño y no hay financiamiento barato, comprar terminado puede ser menos riesgoso. Además hay que considerar impuestos: La Nación menciona el US$1.500 más IVA para la tradicional, un costo adicional que conviene tener en cuenta en el bolsillo.

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en el mercado argentino?

Desde el lente de bolsillo: si pensás en una vivienda de 100 m², una diferencia de US$100 por m² equivale a US$10.000, una suma relevante que puede cubrir parte del mobiliario o cuotas iniciales. Desde el lente del comerciante y el constructor: la apertura de importaciones que reduzca el precio de materiales industrializados hará al sistema en seco más competitivo, porque en ese método los materiales pesan más en la estructura de costos (60%). Desde el lente macro: los precios expresados en dólares muestran la vulnerabilidad a la cotización del tipo de cambio y a la disponibilidad de divisas para insumos. Por eso mantenemos la postura de que la acumulación de reservas por flujo y un ancla macro creíble son condiciones necesarias para que una reducción del costo de materiales por apertura de importaciones sea durable y no se traduzca en saltos posteriores de precios.

Para ponerlo en contexto: el sistema en seco es una herramienta válida para bajar tiempos y, en condiciones adecuadas, costos; pero su rentabilidad para el comprador depende tanto de la diferencia en dólares por m² (según La Nación, US$1.400 vs US$1.500) como de la estabilidad macro que permita que esa diferencia no se volatilice por movimientos del tipo de cambio o aumentos salariales en la construcción. Observamos que, sin ancla creíble y reservas, cualquier ahorro será frágil.

Franco Pellegrini