En Quequén, tras tres semanas de cortes y concentraciones en los accesos al puerto, los transportistas autoconvocados levantaron la protesta luego de acordar una suba del 16% en la tarifa de referencia para el transporte de granos, según La Nación. Este acuerdo se firmó con la promesa de que las playas privadas no aumentarán de inmediato y con la convocatoria a una mesa provincial para revisar la estructura de costos.

Qué pasó y por qué se resolvió así

El conflicto arrancó a comienzos de abril y escaló hasta convertirse en uno de los focos más sensibles de la protesta nacional, con cortes en más de 50 puntos del corredor exportador, según el informe original. Los transportistas pedían entre 30% y 40% de recomposición en las tarifas, mientras que la oferta inicial de los acopiadores había rondado el 10% y la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC) oficializó un 14% a nivel nacional, según La Nación. En Quequén finalmente se aceptó el 16% de referencia, un punto por encima del acuerdo nacional, y además se formalizó la reducción del costo administrativo retenido por acopios de 5% a 2%, otro de los reclamos de los choferes. La medida implicó paralización de viajes y una fuerte tensión logística en plena cosecha.

¿Cómo impacta esto en la cosecha y en el mercado argentino?

El paro afectó la carga hacia el puerto en un momento crítico: La Nación consignó que había 17 buques granarios esperando para cargar y estimó pérdidas por 280 millones de dólares para el circuito económico local. Para dimensionar el problema operativo, los transportistas advirtieron que el gasoil llegó a representar entre 60% y 65% del valor del flete, según la misma fuente, lo que vuelve inviable mantener viajes con tarifas desactualizadas. Además, relataron que el año pasado perdieron 27% en relación a los costos que afrontan, una comparación temporal que ayuda a entender por qué el reclamo escaló. El cuello de botella no es solo local: cuando los camiones no ingresan, se detiene un eslabón clave de la cadena exportadora y se generan costos adicionales para exportadores y productores.

El índice y la mesa provincial: ¿va a terminar con las protestas?

Como parte del acuerdo se creó una iniciativa para elaborar un índice de referencia junto a la Universidad Nacional del Centro, en Tandil, con la intención de actualizar tarifas de forma técnica y consensuada. Eso suena bien; el problema práctico será la metodología, la periodicidad de ajuste y la participación efectiva de todos los actores. La transparencia no es un detalle: si el índice no publica sus supuestos de costos (combustible, cubiertas, repuestos, mano de obra, playas de estacionamiento) y la fórmula para actualizar, volveremos a las mismas tensiones. Apoyamos la recomposición salarial y tarifaria siempre que venga con datos abiertos y plazos claros; ya hemos sostenido posiciones similares exigiendo transparencia en obras y contratos públicos. La simple convocatoria a una mesa no reemplaza la obligatoriedad de divulgar la base de cálculo.

Alternativas para hoy y a quién exigirle cuentas

Para quienes trabajan en la cadena: si vas a salir a cargar o a operar en Quequén, consultá el estado del puerto con el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén y con la Dirección de Cargas de la Provincia de Buenos Aires, que estuvieron presentes en la negociación, según La Nación. Los productores y acopiadores que aceptaron el 16% también deben exigir que la mesa técnica publique los parámetros y la periodicidad del índice. Desde la perspectiva vecinal y de usuarios, conviene monitorear la normalización de los viajes y los despachos marítimos; la información oficial es la que debe primar para evitar rumores dañinos. Exigimos transparencia en plazos, metodología y contratos: sin esos datos, el acuerdo puede ser parche y no solución. No hay fecha concreta de normalización comunicada más allá de la decisión de levantar las medidas, por lo que recomendamos seguir las comunicaciones del Consorcio y de las entidades firmantes.