A 3.000 años de distancia de nosotros, los astrónomos podrían haber encontrado lo cual llevaban tanto tiempo buscando: un planeta “gemelo” de la Tierra. Y es que, entre los más de 4.000 exoplanetas descubiertos Hasta ahora, KOI-456.04 Subraya de entre todos y cada uno de los demás. ¿El motivo? Orbita alrededor de una estrella que es idéntico a nuestro Sol. Y Lo hace, También, a una distancia que permitiría que en parte superficial de ese planeta lejano las temperaturas fueran compatibles con la vida. El hallazgo, que aún debe ser confirmado Mediante nuevas observaciones, se concluye de publicar en Astronomy & Astrophysics. El esperanzador candidato a planeta fue descubierto por un club de astrónomos dirigidos por estudiosos del Colegio Max Planck para la Investigación del Sistema Solar en Gotinga, Alemania. Su estrella, llamada Kepler 160, emite luz visible, De La misma manera que la nuestra, y no radiación infrarroja, Tal y como sucede con las enanas rojas, más débiles y pequeñas que el Sol, que alumbran a La mayoría de los demás exoplanetas descubiertos Hasta ahora. Los telescopios espaciales Al igual que CoRot, Kepler o bien TESS han permitido el descubrimiento, A lo largo de los últimos 14 años, de más de 4.000 planetas extrasolares distintos. La mayor una parte de ellos, Si es que bien, son mundos gaseosos y gigantes, de tamaño comparable al de Neptuno, e en órbitas parcialmente cercanas alrededor de sus estrellas anfitrionas. Pero los centíficos Además han descubierto ciertos planetas, Si es que bien no demasiados, rocosos y con tamaños similares al de la Tierra. Y un puñado de ellos Asimismo se encuentran a la distancia correcta de su estrella a fin de que sus temperaturas superficiales permitan la existencia de agua en estado líquido, un ingrediente, por lo cual sabemos, esencial para la vida. “Sin embargo -explica René Heller, primer firmante del artículo- , la imagen completa de la habitabilidad implica También una mirada a las cualidades de la estrella”. Y Hasta la fecha, casi todos y cada uno de los exoplanetas de menos del doble del tamaño que el nuestro y que tienen un potencial de temperaturas de superficie compatibles con la vida están en órbita de enanas rojas. El enigma de las enanas rojas
Las enanas rojas tienen una vida extremadamente larga, y De ahí que tienen a favor el hecho de que los planetas que las orbitan han tenido el doble de tiempo que la Tierra para formar y evolucionar vida. No obstante a mayoría de la radiación que emiten esas pequeñas estrellas es infrarroja, y no luz visible De La misma manera que la que conocemos. Muchas de ellas, a su vez, emiten violentas llamaradas de energía que, Al semejante que se ha comprobado ya en varias oportunidades, pueden “freir” literalmente a sus planetas y destruir, por tanto, la vida que pudiera haber en ellos. Finalmente, a fin de que el calor recibido sea suficiente para la vida, esos mundos tienen que estar tan cerca de sus estrellas (mucho más débiles que el Sol), que la gravedad estelar lllega aun a deformarlos, abombándolos, y se piensa que las fuerzas de marea podrían ser lo suficientemente fuertes De exactamente la misma forma que para provocar en ellos violentos episodios de volcanismo global, lo que También sería fatal para la vida. En otras palabras, estas condiciones desfavorables hacen que la habitabilidad de los planetas cerca de de enanas rojas sea una cuestión muy debatida entre la comunidad científica. Una estrella parecido que el Sol
Pero en KOI-456.04 todo podría ser diferente. En su artículo, el Equipo de científicos del Max Planck, al lado de investigadores del Observatorio de Sonnenberg, la Universidad de Gotinga, la Universidad de California en Santa Cruz y la NASA, informan acerca de el potencial hallazgo de un planeta cuyo tamaño es menos del doble que el de la Tierra, y que recibe una “iluminación moderada” de una estrella muy semejante al Sol. A cerca de 3.000 años luz de distancia, la estrella Kepler 160 ya se dirigió ampliamente estuduada por la sonda Kepler, que la siguió entre 2009 y 2013. Su radio es apenas algo mayor que el del Sol, su temperatura superficial es de 5.200 grados (300 grados menos que el Sol) y su luminosidad es, De la misma forma, prácticamente La misma, lo cual la convierte en una auténtico “doble” de la estrella que ilumina la Tierra. Desde hace ya seis años, También, se sabe que Kepler 160 es anfitriona de dos planetas, llamados Kepler 160b y Kepler 160c. Los dos son sustancialmente mayores que la Tierra y siguen órbitas muy cercanas a la estrella, por lo que las temperaturas convierten sus superficies en auténticos hornos, incompatibles con la vida. No obstante una serie de pequeñas variaciones en el periodo orbital del planeta Kepler 160c proporcionó a los científicos la “firma” de un 3er mundo que, Sin embargo, Aún no había sido confirmado. En seguida, Heller y sus colegas han vuelto a revisar esos viejos datos en búsqueda de otro planeta adicional “oculto” en ellos. El club de investigadores ya había tenido triunfo Antes en labores afines, al descubrir hasta 18 exoplanetas “perdidos” en los antiguos datos de Kepler. Una técnica novedosa
Cuando se buscan exoplanetas, Normalmente los astrónomos se fijan en pequeñas variaciones en el brillo de las estrellas que se repiten periódicamente. Esas ligeras atenuaciones, a menudo cantera al 1% del total del brillo estelar, pueden ser causadas por planetas que “pasan por delante” de sus estrellas (o bien sea, las transitan) en el instante se observan Desde la Tierra. Heller y sus colaboradores han perfeccionado la técnica de análisis de esos sutiles cambios de brillo hasta el punto de permitirles descubrir en los datos planetas que habían pasado inadvertidos al escrutinio usual de los astrónomos. “Nuestra mejora -explica Heller- es en particular importante en la búsqueda de planetas pequeños, del tamaño de la Tierra. La señal planetaria (en esos casos) es tan débil que está prácticamente absolutamente oculta en el explosión de los datos. Nuestra nueva máscara de búsqueda es algo mejor a la hora de cortar una verdadera señal exoplanetaria del explosión en los casos más críticos”. El nuevo algoritmo de busca resultó crucial para el descubrimiento de KOI-456.04. “Nuestro análisis -prosigue Heller- sugiere que Kepler 160 no está orbitado por dos, Sino más bien que por cuatro planetas”. Uno de Ambos nuevos mundos es Kepler 160d, el responsable de la órbita distorsionada de Kepler 160c. Y el otro sería KOI-456.04, que se ha convertido formalmente en candidato a planeta, paso obligado a fin de que todos los mundos descubiertos puedan pasar a la categoría de “confirmados” Entonces de nuevas observaciones. Conforme los investigadores, KOI-456.04 tiene un radio de 1,9 radios terrestres y un periodo orbital de 378 días, apenas 13 más que la Tierra. Dada la similitud de su estrella anfitriona con el Sol y el periodo orbital del mundo, prácticamente igual al nuestro, los astrónomos Creen que tanto la luz Al idéntico que el calor que KOI-456.04 recibe de Kepler 160 son prácticamente los mismos que la Tierra recibe del Sol. La luz que emite Kepler 160, en efecto, es luz visible muy parecida a la luz solar, y KOI-456.04 se halla en la zona habitable de su estrella, el rango de distancia cerquita de de una estrella que deja la existencia de agua superficial líquida. En todos esos sentidos, pues, KOI-456.04 puede considerarse Al afín que un “gemelo” de la Tierra. “KOI-456.01 es relativamente grande en comparación con muchos otros planetas que se consideran potencialmente habitables -explica Heller-. No obstante es la combinación de ese tamaño de menos del doble de la Tierra y su estrella anfitriona afín al Sol lo que Lo realiza tan fuerte y familiar”. Un efecto invernadero idéntico al nuestro
Como consecuencia de lo precedente, las condiciones de la superficie en KOI-456.04 podrían ser, si es que se confirma por objetivo su existencia, muy similares a las de la Tierra. La volumen de luz que recibe de su estrella anfitriona es más o bien menos el 93 por ciento de la luz solar recibida en la Tierra. Si es que KOI-456.04 tuviera, Además, una atmósfera mayormente inerte con un leve efecto invernadero igual al de nuestro propio mundo, luego su temperatura superficial sería de 5 grados Celsius en promedio, unos diez grados más baja que la temperatura global promedio de la Tierra. Aunque, actualmente no se puede descartar por completo que KOI-456.04 sea, en realidad, una simple casualidad estadística o bien un fallo de medición en sector de un mundo genuino. Hasta que se lleve a cabo la comprobación definitivo, el Plantel considera que las posibilidades de que se trate efectivamente de un mundo son propiedad de cerquita de del 85%. Sin embargo alcanzar el estatus formal de planeta requiere del 99%. Algo que deberá hacerse con nuevas observaciones específicas tanto Desde futuros telescopios terrestres De exactamente la misma forma que espaciales. Entre ellos, la misión espacial PLATO, de la Agencia Espacial Europea, cuyo lanzamiento está programado para 2026 y cuyo objetivo es, precisamente, el de localizar planetas del tamaño de la Tierra alrededor de estrellas similares al Sol, cuenta con una instrumentación lo suficientemente sensible Tal como para conseguirlo. Por desgracia, la precisión necesaria para esa comprobación está en el límite de la capacidad de El instrumental actualemnte en servicio.
¿Se ha descubierto, por fin, un mundo gemelo de la Tierra?
A 3.000 años de distancia de nosotros, los astrónomos podrían haber encontrado lo cual llevaban tanto tiempo buscando: un planeta "gemelo" de la Tierra. Y es que, entre los más de 4.000 exoplanetas descubiertos Hasta ahora, KOI-456.04 Subraya de e...