Se trata de moverse sin romperse: fisioterapeutas consultados por La Nación recomiendan chequeos preventivos, progresiones lentas y no convertir el HIIT en una exigencia diaria para evitar lesiones (La Nación, 11/4/2026). Este es el resumen práctico: priorizar evaluación, limitar la intensidad frecuente, repartir las tareas y entrenar la fuerza.

¿Cómo evitar lesiones sin dejar de movernos?

Vemos dos extremos que terminan en consulta: vida sedentaria que se mezcla con estallidos de actividad, y rutinas de alta intensidad sin días de recuperación. Según la Organización Mundial de la Salud, el 27,5% de los adultos a nivel global no alcanza los niveles recomendados de actividad física (OMS, 2016), lo que explica la tentación de compensar con sesiones intensas. Pero la receta de los fisioterapeutas es otra: chequeos preventivos —por ejemplo, Amy Kimball recomienda una evaluación anual para adaptar programas y detectar asimetrías— y programas personalizados que prioricen fuerza y control articular (La Nación, 11/4/2026). También conviene recordar la guía clásica: 150 minutos semanales de actividad moderada es la referencia habitual del Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM), y sirve como marco para no sobreactivar el cuerpo.

¿Cuánto ejercicio es demasiado?

La pregunta es argentina y práctica: ¿cuántas sesiones intensas por semana son razonables? Los fisioterapeutas consultados alertan contra hacer entrenamiento de alta intensidad cinco a siete veces por semana, un patrón que, según Julia Rosenthal, sobrecarga el sistema nervioso y predispone a lesiones (La Nación, 11/4/2026). La recomendación operativa que surge: limitar HIIT a unas pocas sesiones semanales (por ejemplo 2–3), combinar con trabajo de fuerza y días de recuperación activa. Si se inicia un deporte nuevo, la regla simple de la Dra. Alyssa Skala —aumentar volumen, distancia o peso no más de un 10% por semana— funciona como prevención de sobrecarga (La Nación, 11/4/2026). Esa progresión gradual evita, por ejemplo, lesiones de Aquiles o distensiones de isquiotibiales que vemos cuando alguien pasa de cero a máximo esfuerzo en un fin de semana.

El detalle que lo cambia todo: chequeos, equilibrio y planificación

Hay hábitos pequeños con impacto grande. Heather McGill aconseja aumentar el uso del lado no dominante para repartir tensiones (sostener el mouse con la mano izquierda si se es diestro), una táctica útil para dolores de muñeca o codo (La Nación, 11/4/2026). Para tareas domésticas o jardinería, John Gallucci recomienda dividir el trabajo grande en cuatro o cinco días en lugar de una maratón de una jornada; su ejemplo: un amigo de 61 años que plantó más de cien flores y terminó con dolor muscular (La Nación, 11/4/2026). Sobre el calentamiento, los expertos prefieren movilidad dinámica antes del ejercicio y reservan los estiramientos estáticos para después, ya que estirar en exceso puede aumentar la irritación en músculos fatigados (Rosenthal, citada en La Nación). Finalmente, hay una barrera práctica: el acceso a fisioterapia preventiva. Según La Nación, dependiendo del seguro puede no requerirse derivación, pero la cobertura varía; por eso, exigir políticas de salud que faciliten chequeos preventivos es coherente con la prevención de lesiones y con nuestro anterior posicionamiento: valoramos el HIIT como alternativa eficiente, pero exigimos supervisión profesional y transparencia en protocolos (posición editorial, 2026-04-12).

En síntesis: moverse sigue siendo la mejor medicina, pero la prevención requiere sentido común, progreso medido y asesoramiento. No se trata de renunciar a la intensidad; se trata de organizarla para no necesitar al fisioterapeuta de urgencia.