La higiene y los antibióticos habían puesto a raya a la escarlatina, una dolencia causada por la bacteria Streptococcus pyogenes. Los síntomas que causa son dolor de garganta, fiebre, dolor de cabeza, inflamación de los ganglios linfáticos y sarpullidos, especialmente entre los niños de cinco a 15 años. No obstante Desde hace diez años, los casos de escarlatina están en aumento en UK, Corea del Sur, Vietnam o República Popular China. Y se desconoce la causa. Un nuevo estudio que se ha publicado en «Nature Communications» ha dado Ciertas pistas de lo cual puede estar ocurriendo. Científicos de la Universidad de Queensland, Australia, han detectado genes implicados en la producción de superantígenos, moléculas reconocidas por el sistema inmunitario y que producen un síndrome tóxico. «A partir de 2011, el alcance real de la pandemia —de escarlatina— se hizo evidente, Acto seguido de advertir un 2do brote en Reino Unido», ha explicado Stephan Brouwer, estudioso de la Universidad de Queensland y coautor del trabajo. «Ahora, hemos descubierto brotes aislados en Australia». En verdad, este resurgir ha multiplicado por cinco la incidencia de la enfermedad y ha ocasionado más de 600.000 casos en todo el mundo. Genes «robados» a un virus Investigando los genes de una cepa de S. pyogenes del noreste asiático los creadores detectaron un superantígeno que parece facilitar a la bacteria el acceso a las células hospedadoras y que nunca se había detectado Ya antes en ninguna bacteria. Esto destaca no solamente la importancia de examinar ese antígeno, Sino También que las cepas que están resurgiendo no descienden de las mismas bacterias que se extendieron A lo largo de el siglo pasado: por Así decirlo, este mutante o cepa aprendió por su cuenta a saltarse las defensas del organismo. Lo más interesante, es que parece ser que la bacteria adquirió esta herramienta con la ayuda inesperada de un fago, un virus que infecta a bacterias, Conforme han propuesto los investigadores: «Las toxinas hubieran sido transferidas a la bacteria en el horario fueron infectadas por virus portadores de esos genes de toxinas», ha expresado Mark Walker, Además coautor del trabajo. Los estudiosos han demostrado que estas toxinas le dejan a la bacteria colonizar de forma más eficaz a su hospedador, dejando atrás a otras variantes de S. pyogenes menos eficaces. En verdad, al desactivar estos genes, han comprobado de qué forma la bacteria pierde su capacidad de infectar a animales de laboratorio. Relación con la COVID-19 Los autores del trabajo han comentado que la pandemia de COVID-19 ha facilitado seguramente la contención de la escarlatina, Porque esta dolencia se transmite Asimismo por medio de aersoles. Sin embargo, Creen que Una vez que se levanten las restricciones y las medidas de protección la escarlatina podría resurgir. «Al idéntico que con la COVID-19, una vacuna va a ser crítica para erradicar a la escarlatina, una de las enfermedades infantiles más generalizada y letales», ha concluido Mark Walker. Hasta el instante, los esfuerzos han sido en vano.