Darío Lopérfido, nacido el 5 de junio de 1964, fue una figura central en la gestión cultural porteña y en la comunicación política de la década de 1990, y murió recientemente, según el perfil publicado por La Nación el 27 de febrero de 2026. El texto repasa su paso por la administración de Fernando de la Rúa, su rol en el Teatro Colón y su breve gestión como ministro de Cultura de la Ciudad, así como las controversias públicas que marcaron su carrera.

Trayectoria y cargos

Lopérfido integró el entorno que acompañó a la Alianza a fines de los años 90 y actuó como asesor de Fernando de la Rúa, según La Nación. Nacido el 5 de junio de 1964 (La Nación), desarrolló tareas en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA y luego ocupó cargos en la gestión porteña como subsecretario de Extensión Cultural y secretario de Cultura. En febrero de 2015 fue designado por Mauricio Macri como director general y artístico del Teatro Colón y, posteriormente, Horacio Rodríguez Larreta lo nombró ministro de Cultura de la Ciudad, de acuerdo con la crónica.

Su permanencia en la función pública alternó logros en gestión cultural con conflictos internos. La Nación registra que, tras declaraciones públicas en 2016, seis meses después dejó el cargo de ministro, aunque mantuvo la dirección artística del Colón. También fue presidente de Ópera Latinoamérica desde 2007 y participó en iniciativas internacionales que lo llevaron a Berlín, Madrid y Nueva York, según la nota.

¿Por qué generaron tanto rechazo sus declaraciones sobre los desaparecidos?

En un reportaje de verano de 2016 Lopérfido afirmó que “en la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos” y sostuvo que esa cifra “se arregló en una mesa cerrada para conseguir subsidios”, frase que La Nación registra como el origen de la reacción. El número de 30.000 aparece en pronunciamientos oficiales y en el discurso público del movimiento de derechos humanos; la mención pública de Lopérfido motivó reclamos de organismos, intelectuales y artistas que pidieron su alejamiento de la función pública, según la misma fuente.

La reacción incluyó movilizaciones del ámbito cultural y críticas dentro del propio Teatro Colón, donde, según La Nación, se profundizaron los enfrentamientos con artistas y directores. Ese episodio marca un punto de inflexión entre su perfil como gestor y la visibilidad pública de sus opiniones sobre memoria y derechos humanos. La nota también recuerda que su nombre apareció en la filtración conocida como Panama Papers en 2016, información que él negó, según el diario.

Salud, últimos años y legado

La Nación consignó que en julio de 2024 a Lopérfido le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y que en diciembre pasado publicó en la revista Seúl un artículo en el que habló de su estado: “El Darío de antes de la enfermedad ya murió”, escribió, según la nota. La cronología que recuerda el diario incluye además su participación en el partido Republicanos con Yamil Santoro y la intención de competir por la jefatura de gobierno de la Ciudad en 2019, proyecto que no prosperó.

A la hora de evaluar su legado conviven logros en gestión cultural —dirección artística del Colón, vinculación con redes iberoamericanas y actividad internacional— y episodios que tensionaron su vínculo con sectores de la cultura y con organizaciones de derechos humanos. La Nación (27/2/2026) traza esa doble línea: contribuciones a la gestión pública cultural y declaraciones que generaron rechazo público. La constatación de hechos y fechas en la nota permite al lector evaluar por separado la gestión administrativa y las controversias públicas.