El Senado tiene previsto tratar hoy dos proyectos que estaban frenados desde hace meses: las modificaciones a la Ley de Glaciares y la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Según pudo saber este medio, la sesión está convocada para las 14 horas y puede extenderse hasta la noche, dado que ambos temas generan posiciones divididas dentro de los bloques.

La Ley de Glaciares, sancionada en 2010, prohíbe actividades que puedan afectar glaciares y el ambiente periglacial. El proyecto que se debate hoy busca modificar algunos artículos relacionados con los límites de protección y los permisos para actividades económicas en zonas cercanas. Provincias como San Juan, Catamarca y La Rioja vienen pidiendo cambios desde hace años, argumentando que la norma actual frena inversiones mineras. Del otro lado, organizaciones ambientalistas sostienen que cualquier flexibilización pone en riesgo reservas de agua estratégicas.

¿Qué dicen los bloques sobre la Ley de Glaciares?

El oficialismo impulsa el proyecto con el argumento de que es necesario “actualizar” la ley para permitir desarrollo productivo sin afectar el ambiente. “No se trata de desproteger glaciares, sino de establecer límites más precisos basados en estudios técnicos actualizados”, sostuvo un senador del bloque oficialista en diálogo con la prensa esta mañana. No dio más detalles sobre qué artículos específicos se modificarían.

La oposición está dividida. Algunos bloques anunciaron que votarán en contra, mientras que otros piden más tiempo para revisar el texto final. “No vamos a aprobar nada sin un dictamen claro de la Secretaría de Ambiente y sin consulta a las provincias afectadas”, afirmó una senadora de un bloque opositor. Fuentes del recinto indicaron que el debate puede extenderse varias horas, dado que hay pedidos de palabra de al menos 15 senadores.

Lo concreto: el proyecto necesita mayoría simple para ser aprobado (37 votos de 72 senadores presentes), pero organizaciones ambientalistas ya anticiparon que judicializarán cualquier modificación que consideren regresiva. La Corte Suprema avaló en 2012 la constitucionalidad de la ley vigente, lo que puede complicar cambios sustanciales.

¿Y el acuerdo con la Unión Europea?

El otro tema es el acuerdo Mercosur-Unión Europea, negociado durante dos décadas y firmado en 2019, pero nunca ratificado por los congresos de los países firmantes. Argentina es uno de los que todavía no lo aprobó. El texto prevé eliminación gradual de aranceles para productos industriales y agrícolas, con cronogramas diferenciados según el sector.

Según datos de la Cancillería, el acuerdo permitiría exportaciones adicionales por USD 3.500 millones anuales para el sector agropecuario argentino, principalmente carne bovina, maíz y biodiesel. Pero sectores industriales advierten que la apertura sin protecciones puede afectar la producción local de autopartes, textiles y calzado.

El oficialismo defiende la ratificación como parte de su estrategia de “apertura comercial” y “inserción en el mundo”. La oposición, otra vez dividida: algunos bloques apoyan el acuerdo con reservas, pidiendo cláusulas de salvaguardia para sectores sensibles; otros directamente se oponen, argumentando que el país no está en condiciones de competir con Europa sin una política industrial clara.

Fuentes del bloque oficialista indicaron que tienen los votos para aprobar el acuerdo, pero prefieren evitar una votación ajustada. Por eso, durante las últimas horas hubo reuniones con gobernadores de provincias industriales para ofrecer compensaciones a sectores afectados. No trascendieron montos ni plazos.

¿Qué sigue después de la sesión?

Si ambos proyectos se aprueban hoy, quedan pasos pendientes. La Ley de Glaciares modificada debe ser reglamentada por el Ejecutivo, y esa reglamentación puede cambiar el alcance real de la norma. El acuerdo con la UE, por su parte, necesita ratificación de todos los países del Mercosur y de la Unión Europea; Francia y algunos otros países europeos todavía lo cuestionan por temas ambientales.

En ambos casos, resta ver el texto final que se vote y los detalles de implementación. Como viene sucediendo con otros proyectos de este año, la cautela es necesaria hasta contar con datos oficiales y reglamentación concreta. Una ley o un tratado pueden decir una cosa en el papel y otra distinta en la práctica, dependiendo de cómo se apliquen.

La sesión arranca en pocas horas. Veremos si los bloques logran los acuerdos necesarios o si alguno de los dos temas se cae antes de llegar a votación.