El crudo Brent subió hasta US$82 por barril tras los ataques y la muerte del líder supremo de Irán; fueron movimientos que implicaron un salto del 13% respecto al 27 de febrero y dejaron cargamentos varados en el Golfo (La Nación). Este es el dato central: un conflicto que complica el estrecho de Ormuz —por el que pasan alrededor de 15 millones de barriles diarios— puede transformar un aumento pasajero en una crisis sostenida.

¿Qué pasó y por qué subió el petróleo?

La cadena es sencilla: ataques y represalias aumentan el riesgo de interrupción física del suministro, y los mercados descuentan prima de riesgo. En números: el Brent llegó a US$82/bbl, frente a US$72 la semana anterior, el mayor nivel en meses (La Nación). La Agencia Internacional de la Energía (IEA) había previsto un excedente de oferta de 3.7 millones de b/d para 2026, pero las tensiones han invertido esa expectativa (IEA). Además, aseguradoras y fletes se encarecieron; Kpler registró al menos cinco petroleros que dieron media vuelta tras intentar cruzar Ormuz (Kpler). El resultado inmediato fue un alza del 20% en los precios del año en curso según reportes citados. Desde la lente macro, cuando la oferta aparece como insegura, los inventarios se valoran más y la volatilidad sube.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

¿Que significa esto para tu bolsillo? Argentina siente el efecto por tres canales: precio internacional de combustibles, tipo de cambio y la inflación general. La Fed de Dallas estima que una suba de US$10 en el Brent eleva el precio de la gasolina en 25 centavos por galón, a menudo en días (Fed Dallas). Nuestro mercado importa combustibles y derivados; una suba sostenida empuja precios al consumo y presiona la inflación. Para los comerciantes —los proveedores de telas, supermercados y estaciones de servicio— suben costos logísticos y flete; la erogación en dólares por importaciones se incrementa. Además, hay impacto sobre reservas: la Reserva Estratégica de EE. UU. dispone ahora de 415 millones de barriles frente a los casi 570 millones anteriores, reduciendo la capacidad de amortiguar choques (La Nación). Traducido: hay mayor probabilidad de inflación importada y presión sobre el dólar.

¿Qué escenarios son plausibles y qué dicen los datos?

Hay tres rutas posibles. Primera: conflicto acotado y precios retroceden cuando vuelva la normalidad. Segunda: intermitencia prolongada del tráfico por Ormuz —p. ej. interferencias, minas o ataques— que sostienen una prima de riesgo persistente de US$8–12 por barril (La Nación; Rystad). Rystad estima entre 8 y 10 millones de b/d expuestos aun si parte de la producción se redirige por oleoductos alternativos (Rystad Energy). Tercera: cambio de régimen en Irán que, si ocurre, podría a largo plazo reducir la prima geopolítica y aumentar la oferta. Cualquiera de las dos primeras alternativas implica precios más altos por meses y mayor volatilidad; la respuesta política y la capacidad de liberar reservas estratégicas marcarán la magnitud. En números: hay cargamentos equivalentes a unos diez días bloqueados en el Golfo, lo cual explica el alza rápida del flete y la cautela de las aseguradoras (La Nación; Kpler).

¿Qué puede o debe hacer Argentina? Lente de bolsillo y comerciante

Desde la perspectiva de bolsillo: contener el traspaso de precios internacionales a tarifas y combustible es clave para no fugar ingresos reales de la población. Desde el lente del comerciante: revisar stocks, renegociar cláusulas de flete y planificar aumentos en función de márgenes, no de pánico. En lo macro, reiteramos una posición previa: apoyar la acumulación de reservas por flujo y un ancla macro creíble para reducir la fragilidad frente a shocks energéticos externos. Con reservas más sólidas y señales claras de política, la economía puede absorber parte del impacto sin generar saltos cambiarios que amplifiquen la inflación. A modo práctico, el gobierno debería priorizar medidas temporales focalizadas y transparentes en subsidios o alivios fiscales para sectores vulnerables, evitar controles intempestivos que distorsionen oferta y acelerar mecanismos que aumenten la oferta doméstica de energía donde sea viable.

En suma, no se trata solo de seguir el precio del barril: se trata de entender cómo la incertidumbre geopolítica viaja hacia tu sueldo, el surtidor y la caja del comerciante. Para contexto sobre las protestas y la reacción global ante la ofensiva en la región, ver cobertura previa (Protestas globales por la ofensiva contra Irán dejan muertos y tensión diplomática: https://prensalibreonline.com.ar/politica/protestas-globales-por-la-ofensiva-contra-iran-dejan-muertos-2026-03-02).