La Ciudad asegura haber completado en dos años la creación del Fuero Laboral porteño, el diseño de un Código Procesal propio y la inclusión del convenio de traspaso en la reforma laboral nacional; falta que la Legislatura porteña apruebe el traspaso y la puesta en marcha en 180 días, según La Nación (19/3/2026).

¿Qué anunció exactamente el Ministerio de Justicia de la Ciudad?

El ministro relata que desde el 10 de diciembre de 2023 inició conversaciones institucionales con Nación para transferir competencias judiciales y que, en 2024, la Ciudad aprobó un Código Procesal laboral local y puso en funcionamiento el fuero, según el texto publicado en La Nación el 19/3/2026. Afirma además que en febrero de 2025 el Consejo de la Magistratura abrió concursos para cubrir cargos en 10 juzgados y 2 salas y que se inscribieron 1.251 personas para 6 concursos, cifra que el ministerio destacó como prueba de demanda por integrar la nueva justicia. El artículo menciona que el convenio de traspaso se incorporó al proyecto de reforma laboral nacional y que quedó homologado con la aprobación de ambas cámaras del Congreso, según la misma nota.

¿Cómo impacta esto en el mercado laboral y las pymes porteñas?

El ministro justifica el traspaso invocando impacto productivo: sostiene que la incertidumbre judicial aumenta los costos de las pymes porteñas y que juicios prolongados congelan la contratación. En el texto se estima que un proceso que hoy tarde entre 5 y 8 años podría reducirse a 1 o 2 años con la nueva estructura y herramientas digitales; esa proyección proviene de la presentación oficial y requiere corroboración empírica. Para evaluar el efecto real hacen falta datos sobre carga de expedientes actual por juzgado (promedio anual de ingresos y demoras), el presupuesto operativo y la tasa de resolución tras la implementación tecnológica. Esos indicadores no aparecen detallados en la nota; sin ellos, la afirmación de mayor previsibilidad empresarial permanece como hipótesis.

¿Qué falta y cuáles son los riesgos pendientes?

Según el texto, lo que resta es que la Legislatura porteña apruebe el traspaso y que Nación y Ciudad acuerden la instrumentación; tras eso, habría 180 días para poner en funcionamiento la justicia laboral local, según La Nación (19/3/2026). El punto crítico es la instrumentación: distribución de competencias, transferencia de expedientes, recursos humanos, infraestructura y financiamiento. No están publicadas en el artículo las actas de la comisión técnica, los anexos del convenio que especifiquen partidas presupuestarias ni el detalle del régimen transitorio para juicios en curso. Sin esos documentos no es posible verificar supuestos como la incorporación de IA, la conversión inmediata de expedientes a formato electrónico o la formación de magistrados nuevos, y por tanto tampoco estimar el ahorro en tiempos de proceso.

Qué exigir antes de sacar conclusiones: transparencia y cronograma verificable

Mantenemos cautela: exigimos publicación y verificación documental del convenio firmado, sus anexos técnicos, las actas de la comisión conjunta, los pliegos y listados de los concursos, y el cálculo presupuestario para la implementación, antes de sacar conclusiones. Específicamente hay que ver el texto del convenio homologado por el Congreso, el anexo que detalle la transferencia de expedientes, el plan de capacitación para magistrados y las previsiones sobre infraestructura digital. Además, conviene comparar la tasa de resolución actual por juzgado porteño y nacional con la proyección oficial para medir el impacto. Si la Legislatura aprueba, el plazo de 180 días citado en la nota será el límite para verificar operativamente cada punto; hasta entonces, las declaraciones públicas son un mapa de intención que requiere corroboración documental y fiscalización ciudadana.

El lector merece los documentos para evaluar si la autonomía que se anuncia se traduce en eficiencia real o en un traslado administrativo sin garantías operativas: esa publicación es la condición mínima para juzgar la propuesta por sus efectos concretos.