El índice de confianza en el Gobierno (ICG) medido por la Universidad Torcuato Di Tella cayó a 2,30 puntos en marzo, según el informe basado en encuestas realizadas entre el 4 y el 13 de marzo. Esa cifra implica una baja de 3,6% respecto a febrero y una merma interanual de 4,9%, según el documento difundido por la UTDT y recogido por La Nación.

¿Qué dicen los números y de dónde vienen?

El ICG de 2,30 puntos proviene del sondeo de la UTDT realizado entre el 4 y el 13 de marzo y difundido el 24 de marzo. En febrero el índice había sido de 2,38 puntos, y en términos interanuales la caída fue de 4,9% respecto a marzo del año anterior, según el informe. El comunicado consigna además que, comparado con marzo de 2018, el nivel actual es 0,9% menor, y que contrasta con 2022, cuando la confianza midió 52,6% menos que ahora. La serie también muestra que en noviembre de 2025 hubo un repunte del 17,5% tras las elecciones legislativas, lo que coloca el dato de marzo en perspectiva: cuatro meses consecutivos de descenso después de aquel salto.

Desglose por componentes: ¿qué baja y qué sube?

El informe de la UTDT detalla cinco subíndices. Honestidad se mantuvo como el más alto con 2,73 puntos (-1,1% respecto a febrero), Capacidad quedó en 2,55 (-5,6%) y Eficiencia fue la única variable que creció, con 2,38 puntos (+3,9%). En cambio, la Evaluación general del gobierno mostró 1,98 puntos (-9,2%) y Preocupación por el interés general registró 1,87 puntos (-6,0%). La UTDT además señala que, desde fin del año pasado, el ICG acumula una contracción de 6,5% y que el registro actual se ubica entre el promedio de Macri (2,55) y el de Alberto Fernández (1,99) en periodos comparables, según la misma fuente.

¿Qué implicancias políticas y sociales tiene esta caída?

Un descenso sostenido de la confianza reduce margen político y puede complicar la agenda del oficialismo en iniciativas que requieren aceptación pública. La UTDT documenta que la mayor caída se concentra en la evaluación general y en la preocupación por el interés general, dos componentes que suelen asociarse con la percepción sobre la gestión cotidiana y las prioridades públicas. El historial reciente es pertinente: el repunte de noviembre de 2025 (+17,5%) se dio tras las elecciones, mientras que el actual retroceso suma cuatro meses, lo que sugiere pérdida de impulso. Para la oposición, una baja sostenida puede convertirse en argumento político; para el oficialismo, en indicador para ajustar comunicación o medidas. En ambos casos, los datos de la UTDT son la referencia pública disponible.

¿Qué sigue y qué debemos exigir como periodistas?

Resta observar si la tendencia se revierte en abril y cómo evolucionan otros indicadores económicos y sociales que influyen en la confianza. Desde la redacción mantenemos la posición previa: exigimos publicación y verificación documental antes de sacar conclusiones sobre la veracidad de afirmaciones públicas. En la práctica, eso implica contrastar las percepciones del sondeo con datos administrativos, ejecución presupuestaria y hechos verificables. Seguiremos la serie mensual de la UTDT y los registros económicos oficiales para vincular movimientos de opinión con variables concretas. Mientras tanto, los números de marzo (ICG 2,30; subíndices según UTDT) son un dato relevante que no permite por sí solo atribuciones concluyentes sin más documentación y pruebas adicionales.