Marcelo Gallardo dirigió por última vez a River en el Monumental el 26 de febrero de 2026: fue su partido número 86 en la segunda etapa, con un registro de 35 victorias, 32 empates y 18 derrotas, según La Nación (26/2/2026). Esa cifra resume la contradicción que dominó la jornada: el entrenador más ganador de la historia del club se despide entre ovaciones, reproches puntuales a jugadores y la decisión firme de evitar un homenaje en la cancha.
¿Qué pasó anoche en el Monumental?
La noche transcurrió sin fuegos artificiales planificados: River publicó un video institucional y el club acató el deseo del entrenador de no convertir el partido en una ceremonia, según La Nación (26/2/2026). Media hora antes del arranque el estadio ya se iba llenando y el clima mezcló agradecimiento con críticas puntuales a futbolistas como Sebastián Driussi y el uruguayo Viña, que fueron silbados durante la presentación de los titulares, informó el mismo medio. El partido arrancó a las 19:30 y se transmitió por TNT Sports; el detalle organizativo —nombres anunciados 45 minutos antes— pareció buscar amortiguar cuestionamientos y concentrar la atención en el cierre de un ciclo más que en un espectáculo.
¿Qué dicen los números?
Los datos que dejó la segunda etapa son el argumento más frío de la despedida: 86 partidos, 35 triunfos, 32 empates, 18 derrotas y 53,7% de efectividad con 107 goles a favor y 68 en contra, según La Nación (26/2/2026). En el tramo final el equipo encadenó una racha adversa: perdió 12 y ganó solo 5 de los últimos 20 encuentros, una dinámica que el periódico conecta con una crisis que no se veía desde 1983. En la comparación de corto plazo, River fue el club que más cayó en los últimos 15 encuentros de la Liga Profesional, con 10 derrotas en ese período, datos que explican por qué la salida fue percibida como necesaria por sectores del club y de la prensa.
¿Qué cambia en lo inmediato para River y el fútbol argentino?
Sportivamente, la vacante obliga a definir responsables y proyecto: River terminó ubicado 10º en su zona y 22º en la tabla anual, con apenas 7 puntos de los primeros 18 disputados en el torneo 2026, según La Nación (26/2/2026). En el plano institucional la salida plantea preguntas de planificación: quién será el próximo entrenador, qué proyecto deportivo se propone y cómo se gestionará la transición. Eduardo Coudet, mencionado como posible candidato, negó contactos públicos, aunque el escenario de sucesión tendrá que conjugar decisiones técnicas con plazos del calendario y expectativas de una masa social exigente. Aquí no alcanza con un nombre: hace falta una estrategia de transición clara, con plazos y criterios transparentes.
La despedida y lo que queda: memoria, gestión y cultura del club
El detalle que lo cambia todo fue la petición explícita del propio Gallardo de no transformar la noche en un acto prolongado; ese gesto marca la lectura del adiós: simbólico pero contenido. Vemos que la narración pública del ciclo combina registros —la grandeza histórica con la fatiga competitiva— y que el desafío para River no es solo hallar un reemplazo, sino institucionalizar aprendizajes. Esto conecta con una posición que venimos defendiendo: las decisiones de alto impacto deben acompañarse de planificación y datos abiertos para que no queden como gestos performativos. River necesita un plan plurianual, criterios claros de evaluación y transparencia para que la historia de Gallardo sirva como base, no como mito incuestionable, en la reconstrucción del proyecto deportivo.
Fuentes: La Nación, ‘‘River vs. Banfield, en vivo: el minuto a minuto y la despedida de Marcelo Gallardo’’, 26/2/2026.