El gobierno nacional modificó el temario de sesiones extraordinarias del Senado para incorporar el tratado comercial entre Mercosur y la Unión Europea. Según pudo confirmar este medio a través de fuentes legislativas, la iniciativa busca acelerar el trámite parlamentario del acuerdo, cuya negociación lleva más de dos décadas.
La modificación del orden del día fue comunicada formalmente a los presidentes de bloque durante la jornada del lunes. De acuerdo a voceros del oficialismo consultados, el texto definitivo del acuerdo —que incluye compromisos arancelarios, fitosanitarios y de compras públicas— aún no fue remitido al Parlamento. “Está en proceso de traducción y revisión técnica”, sostuvieron las mismas fuentes.
¿Qué implica aprobar este tratado?
La ratificación del acuerdo requiere el voto afirmativo de ambas cámaras del Congreso. Según el procedimiento constitucional aplicable a tratados internacionales, el Ejecutivo debe remitir el texto junto con los anexos técnicos para su análisis en comisiones. El trámite completo —que incluye audiencias públicas y dictámenes— suele extenderse entre 60 y 90 días, según datos de la Dirección de Información Parlamentaria.
En el Senado, el oficialismo cuenta con 33 de 72 bancas. Para aprobar el tratado necesitaría sumar al menos 4 votos de bloques opositores o dialoguistas. En Diputados, donde el oficialismo tiene 88 de 257 bancas, el escenario es más complejo: requeriría acuerdos amplios para alcanzar la mayoría absoluta de 129 votos.
Fuentes del bloque radical en el Senado indicaron que “no hay definición tomada hasta leer el texto completo”. Desde el interbloque peronista sostuvieron que “depende del impacto sectorial” y pidieron informes técnicos sobre consecuencias para la industria automotriz y el sector agrícola.
Contexto regional del acuerdo
El tratado Mercosur-UE fue anunciado en principio en 2019, durante la presidencia de Mauricio Macri. Desde entonces, el texto atravesó revisiones por cuestionamientos ambientales de países europeos —principalmente Francia y Países Bajos— vinculados a la deforestación en la Amazonia y al uso de agroquímicos.
Según datos de la Cámara de Comercio Argentino-Alemana, el acuerdo eliminaría aranceles sobre el 91% de las exportaciones argentinas a la UE en un plazo de 10 años. El bloque europeo, por su parte, desgravaría el 100% de sus ventas industriales al Mercosur en el mismo período.
Para el sector agrícola argentino, el tratado abriría cuotas de exportación de carne vacuna (99.000 toneladas anuales), aviar (180.000 toneladas) y miel (45.000 toneladas), según información de la Cancillería difundida en 2024. Para la industria, en cambio, implica una apertura escalonada que generó resistencias en cámaras sectoriales del automotor y la metalurgia.
La estrategia legislativa del gobierno
El cambio en el temario del Senado coincide con la presentación formal del Presupuesto 2027 y de proyectos vinculados a reforma del Estado. Voceros del oficialismo indicaron que la estrategia busca “concentrar el debate de temas estratégicos en las próximas semanas”.
La oposición dialoguista, por su parte, condicionó el acompañamiento a que se “garanticen audiencias públicas con todos los sectores involucrados”. Según declaraciones del presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, “no vamos a votar a libro cerrado”.
Resta definir si el gobierno enviará el tratado como proyecto único o dividirá el texto en capítulos para facilitar acuerdos parciales. Hasta el cierre de esta edición, la Jefatura de Gabinete no confirmó fecha de remisión formal del documento al Congreso.
La aprobación del acuerdo Mercosur-UE requiere, además, la ratificación de los otros tres países del bloque: Brasil, Paraguay y Uruguay. En Brasil, el Congreso inició el debate en febrero; en Uruguay, el Parlamento ya aprobó el tratado en 2023. Paraguay aún no definió cronograma legislativo.