El Indec informó que la inflación de febrero fue 2,9% y el mercado reaccionó con sospechas: según un informe de LA NACION, desde las 14:30 circularon versiones de un número más alto y se vieron compras en bonos ajustados por CER y ventas en títulos a tasa fija antes de la difusión oficial a las 16:00. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA había estimado cerca de 2,7% para febrero. Si se confirmara que actores conocieron el dato antes de su publicación, podría tratarse de uso de información privilegiada, un delito con consecuencias administrativas y penales.
¿Se filtró el dato antes de las 16:00?
Las señales son consistentes pero no concluyentes. Según reportes de mercado citados por LA NACION, rumores desde las 14:30 motivaron una rotación hacia cobertura inflacionaria: los bonos CER más líquidos subieron entre 0% y 0,6% en la rueda, mientras que el tramo medio de los títulos a tasa fija mostró bajas de entre -0,1% y -0,5% (datos de operatoria intradiaria). En Polymarket, el volumen negociado en el contrato sobre la inflación de febrero fue cercano a US$91.000 y la probabilidad favorita cambió hacia el rango 2,8–3% en la última media hora, rango que terminó siendo el correcto. El Indec publica bajo un protocolo de difusión simultánea que permite entregas anticipadas sólo al Ministerio de Economía y al BCRA bajo embargo. La CNV recordó que sus investigaciones, si existieran, son secretas por ley, lo que limita la información pública sobre cualquier indagación.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Para los operadores, conocer el dato con anticipación permite reacomodar posiciones: una inflación mayor de lo esperado favorece bonos indexados por CER y desalienta instrumentos a tasa fija. Para un ahorrista o un comerciante esto se traduce en cambios rápidos en rendimientos reales y en la valoración del riesgo local. A nivel macro, la percepción de filtraciones erosiona la confianza en la transparencia del mercado y puede elevar primas de riesgo, complicando la estrategia de acumulación de reservas por flujo y el ancla macro que promovemos como condición para estabilizar la economía. Además, la actividad en plataformas de predicción pseudónimas y con cuentas radicadas en el exterior dificulta la trazabilidad de operaciones y reduce la capacidad del regulador para actuar con eficacia.
Qué debería hacer la CNV, el Indec y el mercado
Primero, hay que cerrar el espacio operativo: reforzar registros de acceso a los informes con sellado horario y auditorías externas sobre quién recibe documentos en embargo. Segundo, la CNV debería intensificar la vigilancia de operatoria intradiaria alrededor de las ventanas de difusión y exigir mayores controles de cumplimiento a sociedades de bolsa y custodios, incluyendo prohibiciones temporales de trading para empleados con acceso. Tercero, es necesario coordinar con plataformas internacionales y proveedores de billeteras para mejorar la cooperación transfronteriza y la trazabilidad de flujos hacia mercados de predicción. Todo esto debe acompañarse de sanciones claras y proporcionalidad: la normativa ya contempla castigos, pero su efectividad depende de capacidad investigadora y de transparencia dentro de los límites legales.
Para cerrar, la integridad en la difusión de información macroeconómica no es un detalle técnico: impacta la asignación de precios, el costo del crédito y la atracción de inversiones. Vemos en estos hechos una señal de fragilidad institucional que refuerza la necesidad de acumular reservas por flujo y sostener un ancla macro creíble para proteger servicios, inversión y empleo.