El riesgo país argentino sigue alto y, según la cobertura del panel en La Nación, se ubicó en torno a 614 puntos básicos, una señal de que el mercado exige más que cumplir vencimientos: quiere ver acumulación neta de reservas y un colchón frente a shocks.
¿Por qué sigue alto el riesgo país?
Observamos que el mercado valora la resiliencia, no solo el cumplimiento puntual. En el Simposio del IAEF, Todd Martínez de Fitch dijo que la agencia requiere que la Argentina acumule reservas incluso mientras paga deuda. Fitch mantiene la calificación en CCC+ para deuda en moneda extranjera, un nivel asociado a riesgos muy elevados. Para ponerlo en contexto, el spread llegó a estar por debajo de 500 puntos a fines de enero y superó los 1.000 puntos antes de las elecciones legislativas, según La Nación. Además, el economista Miguel Kiguel recordó que, excluida la deuda intra sector público, el pasivo ronda 40% del PBI, una cifra que en otros países con perfiles similares suele ir acompañada de spreads menores. La conclusión es clara: sin colchón de reservas y sin mejorar la estructura de deuda, el mercado seguirá pidiendo prima por riesgo adicional.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El efecto es directo sobre el costo y la disponibilidad del crédito para empresas y consumidores. JP Morgan estima que el servicio promedio de deuda entre 2027 y 2030 rondará los US$27.700 millones anuales, lo que presiona la necesidad de financiamiento o el desarrollo del crédito local. En lo inmediato, el Banco Central volvió a comprar divisas por unos US$3.611 millones en lo que va del año, pero el artículo señala que cerca de US$3.500 millones de ese flujo fueron absorbidos por el Tesoro para atender vencimientos, según estimaciones privadas, lo que deja pocas ganancias netas en reservas. Traducido: la percepción de fragilidad externa eleva el spread que pagan los bonos y encarece rollovers, lo que puede trasladarse a tasas más altas y menor crédito al comercio y a la producción. Para el bolsillo, implica potenciales aumentos en el costo de financiamiento del consumo y mayor vulnerabilidad ante subas de precios internacionales, por ejemplo en energía, que pueden complicar la desinflación.
Qué medidas aceleran la baja del riesgo: pragmatismo y datos
Desde el lente del comerciante y del hogar necesitamos soluciones concretas. Apoyamos la acumulación de reservas por flujo y un ancla macro creíble: son condiciones necesarias para reducir incentivos a prácticas contractuales riesgosas y para que un impulso exportador se traduzca en resiliencia externa. En términos prácticos, esto incluye mantener disciplina fiscal suficiente para no depender de ventas de reservas para cubrir déficit; usar compras de divisas con reglas transparentes; y profundizar el mercado local para alargar plazos y reducir la volatilidad. Daniel Marx subrayó la importancia de mejorar la calidad y estabilidad de las fuentes de financiamiento, y ahí está la tarea: desarrollar bonos en pesos y en dólares con mayores plazos, y reducir la dependencia de fuentes extraordinarias. Si el Gobierno demuestra acumulación neta de reservas y una transición hacia financiamiento más estable, el mercado podrá valorar esa mejora con menores spreads. Sin esas señales, el país pagará una prima adicional de incertidumbre.
Para cerrar: el país ya corrigió desequilibrios importantes, pero no convenció al mercado de que puede resistir shocks. Acumular reservas por flujo, mejorar la estructura de deuda y profundizar el mercado local son medidas complementarias y necesarias si se quiere bajar de verdad el riesgo país y abaratar el crédito para hogares y pymes.
Franco Pellegrini