Una red de canales que simulaban medios internacionales difundió, mediante publicidad paga, mensajes favorables a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Según La Nación, la operación involucró al menos 15 canales y acumuló más de 32 millones de visualizaciones.
Qué ocurrió y qué se sabe
La investigación inicial fue identificada por la ONG Cazadores de Fake News y difundida por La Nación. Según esos reportes, los canales replicaban la estética de noticieros y usaban logotipos de al menos 23 medios ficticios. Cazadores analizó 55 videos y detectó 21 presentadores; en 15 casos pudieron identificar a las personas, que residen en Argentina y trabajan como actores, locutores o modelos, según La Nación. Los materiales se difundían como anuncios pagos en YouTube y aparecen registrados bajo un anunciante vinculado a F. G. Medios SA. La filmación de los contenidos habría comenzado hace aproximadamente 10 días en oficinas que La Nación ubica en Cerrito 1294.
¿Quién financia y produce esto?
De acuerdo a la nota de La Nación, el pago de la pauta figura a nombre de F. G. Medios SA. La empresa respondió que “proveyeron tan solo el medio de pago para la campaña publicitaria” y negó producir el contenido. Por su parte, fuentes consultadas por el mismo medio apuntan a QSocial, la agencia asociada al exgobernador Martín Buzzi, como productora de los materiales. Cazadores de Fake News sostuvo que la operación usó actores reales en lugar de avatares de IA, lo que incrementa costos y logística pero complica la detección automatizada. Los nombres de varios actores fueron identificados públicamente; entre ellos figuran Camila Arena, Federico Vilaró y José Luis Fariña, según los cruces de imagen informados.
¿Qué cambia esto respecto a casos previos y por qué importa?
El antecedente más reciente fue la red “House of News” en 2023, que utilizó avatares digitales para la promoción de contenidos afines a Caracas. En comparación, esta operación empleó personas reales y alcanzó, según La Nación, más de 32 millones de visualizaciones, lo que demuestra una variación en tácticas entre 2023 y 2026. La diferencia técnica es relevante: la sustitución de IA por actores reduce ciertas señales automáticas de detección, pero deja trazas contables y logísticas que pueden investigarse. Desde el punto de vista cívico, la multiplicación de canales con apariencia internacional distorsiona el entorno informativo y dificulta la identificación de la fuente para audiencias vulnerables.
Qué queda por investigar y qué pedimos
Quedan preguntas verificables y documentales. Solicitamos la publicación de facturas, contratos de producción, registros de pauta y órdenes de pago vinculadas a F. G. Medios SA y a QSocial, como paso necesario para establecer responsabilidades. Mantenemos cautela: no se pueden sacar conclusiones definitivas sin esos documentos. Además requerimos que las plataformas detallen el monto total invertido y la segmentación geográfica de la pauta; esos datos permitirían confirmar el alcance real versus las visualizaciones pagas. Mientras tanto, corresponde que organismos de control y la Justicia, si corresponde, accedan a registros bancarios y fiscales que aclaren financiamiento y eventuales vínculos políticos.