Siete gobernadores se reunieron ayer para coordinar posiciones de cara a la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo, según confirmaron fuentes de tres provincias participantes. El encuentro, que no tuvo difusión pública formal, busca fortalecer el poder de negociación del bloque provincial frente al temario legislativo que presentará el Ejecutivo.
Participaron mandatarios de provincias con bancadas numerosas en ambas cámaras, aunque no trascendieron todos los nombres. La convocatoria se realizó de manera informal, sin acta ni comunicado posterior, lo que indica la voluntad de mantener perfil bajo hasta definir estrategia común.
¿Qué buscan los gobernadores con esta coordinación?
El objetivo central es evitar que el oficialismo negocie proyecto por proyecto con cada provincia por separado, práctica habitual de la Casa Rosada en las últimas sesiones. Al presentar un frente unificado, los mandatarios buscan aumentar su margen de maniobra para condicionar el apoyo a iniciativas oficialistas.
Según una fuente provincial que pidió reserva, la reunión tuvo como eje “ordenar prioridades comunes antes de que arranque la discusión legislativa”. No se definieron posturas específicas sobre proyectos concretos, pero sí se acordó un mecanismo de consulta permanente entre las provincias participantes.
El encuentro se da en contexto de incertidumbre sobre el temario que presentará Milei en su discurso inaugural. Como señalamos en nota anterior sobre la apertura de sesiones, el gobierno no adelantó detalles del temario legislativo, lo que genera especulación sobre qué proyectos priorizará.
El peso de las provincias en el Congreso
Las siete provincias representadas suman, entre Diputados y Senadores, aproximadamente 35% de los votos en ambas cámaras, según relevamiento de este medio. Ese porcentaje es suficiente para condicionar cualquier proyecto que requiera mayorías especiales o simple, dependiendo de cómo se alineen otros bloques.
El oficialismo no tiene mayoría propia en ninguna de las dos cámaras, lo que obliga a negociar cada iniciativa. La estrategia habitual fue aislar a cada provincia y ofrecer contrapartidas específicas —obras, fondos, cargos— para asegurar votos. Un bloque provincial coordinado dificulta esa táctica.
No es la primera vez que gobernadores intentan coordinarse. En 2024 hubo al menos dos reuniones similares, pero sin resultados concretos: las diferencias partidarias y las necesidades específicas de cada provincia terminaron primando sobre la coordinación. Esta vez, según las fuentes consultadas, hay mayor voluntad de mantener disciplina.
Qué proyectos pueden verse afectados
Aunque no hay definiciones públicas, el acuerdo Mercosur-UE es uno de los temas que más preocupa a varias provincias. Como informamos previamente, el tratado fue aprobado en el Senado sin texto completo disponible, y resta el debate en Diputados con informes de impacto sectorial.
Provincias con producción industrial o agropecuaria sensible a la apertura comercial europea podrían usar el bloque coordinado para exigir salvaguardias, plazos de implementación más largos o compensaciones específicas. También está en agenda la discusión sobre coparticipación federal y transferencias discrecionales, tema recurrente de conflicto.
Otros proyectos que pueden verse condicionados son las reformas laboral y previsional, ambas anunciadas por el oficialismo pero sin texto circulando todavía. La coordinación provincial permitiría negociar modificaciones o condiciones para aprobar esas iniciativas.
Cautela hasta conocer el temario oficial
Sin embargo, resta conocer el temario concreto que presentará Milei el sábado. Cualquier evaluación sobre impacto real de la coordinación provincial es prematura hasta saber qué proyectos priorizará el Ejecutivo, qué urgencia les dará y qué márgenes de negociación ofrecerá.
La reunión de gobernadores es, por ahora, un movimiento táctico. Su efectividad dependerá de tres factores: la capacidad de mantener unidad ante ofertas específicas del oficialismo, el peso que cada proyecto tenga en la agenda presidencial, y la posición que adopten los bloques opositores tradicionales. La semana próxima, con el discurso inaugural, habrá más elementos para evaluar si este intento de coordinación prospera o se diluye como los anteriores.