Tecpetrol presentó al RIGI un proyecto por US$2400 millones para desarrollar el bloque Los Toldos II Este en Vaca Muerta, con una meta de producción de 70.000 barriles diarios en dos etapas de 35.000 barriles, según La Nación.
¿Qué propone Tecpetrol y por qué importa?
Tecpetrol, del Grupo Techint, formalizó la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) por US$2400 millones para el desarrollo de Los Toldos II Este en Vaca Muerta, con el objetivo de alcanzar 70.000 barriles diarios en dos etapas de 35.000 barriles cada una, según La Nación. El proyecto replica el modelo de Fortín de Piedra y apunta a tener los primeros 35.000 barriles hacia 2027, para luego duplicar la producción pocos meses después, según la misma nota. En números: la presentación sigue a la ampliación del RIGI que ahora incluye upstream y que exige un piso mínimo de inversión de US$600 millones para no convencionales, un cambio que las empresas valoran por la previsibilidad que aporta.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
La inclusión del upstream dentro del RIGI modifica el balance entre incentivos y riesgo para las petroleras. El régimen ofrece reducción de impuesto a las ganancias, exenciones arancelarias y, sobre todo, un esquema de libre disponibilidad de divisas para las exportaciones, además de estabilidad fiscal y regulatoria por 40 años, según La Nación. Ese paquete es lo que permitió que Pampa Energía presentara un pedido por US$4500 millones para Rincón de Aranda semanas atrás, y ahora Tecpetrol entre en la carrera por financiamiento. Traducido: proyectos más grandes son ahora financieramente más viables, lo que puede acelerar inversión privada en Vaca Muerta y aumentar oferta de hidrocarburos, con efectos potenciales sobre importaciones energéticas y precios relativos.
¿Qué significa esto para tu bolsillo y para el comercio local?
En lo inmediato el efecto directo en precios domésticos no es automático: la inversión en upstream es intensiva y su impacto sobre la oferta tarda años en materializarse. Sin embargo, en números: si el plan avanza y alcanza 70.000 barriles diarios, podría mejorar la balanza energética en el mediano plazo y liberar dólares que hoy se destinan a importaciones, según la lógica del régimen. Para el comerciante: contratos de obras, demanda de servicios y empleo en la cadena de proveedores local pueden aumentar durante la ejecución. Para el trabajador: hay potencial de empleo directo e indirecto, pero los plazos son largos; los primeros 35.000 barriles están previstos para 2027, según La Nación, por lo que la creación de valor es gradual.
Riesgos y condiciones que debe exigir el país
La ampliación del RIGI facilita la llegada de proyectos grandes, pero también plantea riesgos fiscales y cambiarios si se prioriza la exención por sobre la sostenibilidad. El régimen otorga ventajas fuertes —libre disponibilidad de divisas y estabilidad por 40 años— que conviene condicionar a metas de inversión, empleo local y contenido de proveedores domésticos. Además, la experiencia reciente muestra que el clima político importa: la presentación de Tecpetrol llegó después de ataques del presidente mencionados en la prensa, un recordatorio de que la certidumbre institucional pesa tanto como los incentivos fiscales. Por eso vemos necesario acompañar la atracción de inversiones con una política clara de acumulación de reservas por flujo y un ancla macro creíble, de modo que la apertura y los incentivos no aumenten la fragilidad fiscal ni social. Para más contexto sobre posturas del gobierno frente a la inflación y su gestión, ver la nota previa sobre reconociendo contratiempos en la lucha contra la inflación: https://prensalibreonline.com.ar/politica/milei-reconocio-contratiempos-en-la-lucha-contra-la-inflacio-2026-03-25.
En resumen: la adhesión de Tecpetrol al RIGI por US$2400 millones confirma que la reglamentación cambió el mapa de incentivos en Vaca Muerta; la oportunidad es grande, pero exige condiciones y un ancla macro que proteja reservas, empleo y finanzas públicas.