Tenaris confirmó que ampliará su presencia en Venezuela después de 18 años desde la expropiación que sufrió bajo Hugo Chávez. La empresa, que nunca se retiró del todo del país, proyecta facturar unos US$50 millones este año proveyendo tubos a Chevron y espera crecer si otras petroleras obtienen permisos. Al mismo tiempo, evalúa si corresponde denunciar por dumping a la competencia india que le ganó una licitación de gasoductos en Argentina.

¿Por qué Tenaris vuelve a un país que la expropió?

En 2008, el gobierno de Chávez nacionalizó la única planta de tubos sin costura que operaba Tenaris en Venezuela. Según Paolo Rocca, presidente de la compañía, la empresa conservó un equipo técnico y comercial pequeño para dar soporte a Chevron, la única gran petrolera internacional que se quedó operando en el país. Ahora, con Estados Unidos flexibilizando sanciones, Chevron planea aumentar equipos de perforación y Tenaris acompañará esa expansión.

La apuesta no es sentimental: es que Tenaris conoce la operación venezolana como ningún otro competidor. “Conservamos recursos humanos con experiencia local y conocimiento de la complejidad operativa”, dijo Rocca en la conferencia con inversores. En números: US$50 millones estimados para 2026, con potencial de crecimiento en 2027 si empresas como ExxonMobil o Shell consiguen licencias para volver.

El dato clave: Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo (según la OPEP, 303.800 millones de barriles en 2023), pero su producción cayó de 3,5 millones de barriles diarios en 1998 a menos de 800.000 en 2020 por falta de inversión y mantenimiento. Si la actividad petrolera se recupera, la demanda de tubos será significativa.

La denuncia por dumping que podría cambiar el mercado local

Tenaris perdió una licitación para proveer tubos al proyecto de gas natural licuado (GNL) en Argentina. Ganó Welspun, una empresa india, con una oferta más baja. Rocca no especificó el monto de la diferencia, pero sí que están estudiando si corresponde presentar un reclamo por dumping: sospechan que Welspun pudo haber comprado láminas de acero a fabricantes chinos a precios por debajo de mercado.

“Perdimos porque nuestra oferta estaba por encima de la más baja. Esto sucede. Ahora estamos estudiando si la propuesta se ajusta a prácticas comerciales normales o si podría dar lugar a un caso antidumping”, explicó Rocca.

Para ponerlo en contexto: un reclamo de dumping implica demostrar que un competidor vende por debajo de sus costos de producción o del precio en su mercado de origen, subsidiado por su gobierno o aprovechando condiciones comerciales desleales. Si prospera, puede derivar en aranceles compensatorios o anulación de la licitación.

Rocca mencionó que Argentina firmó con Estados Unidos un acuerdo de comercio e inversión recíproca que contempla cooperación para abordar prácticas comerciales desleales. Traducido: hay marco legal para avanzar con el reclamo si los números lo justifican.

¿Cómo viene la inversión en Vaca Muerta?

Rocca admitió que la recuperación de inversión en el shale argentino fue más gradual de lo previsto. Las compañías locales obtuvieron más de US$4.000 millones en financiamiento para infraestructura y expansión productiva (según el CEO, sin citar fuente específica), pero parte de ese dinero se destinó a procesos de consolidación entre actores locales en lugar de perforación directa.

Tenaris proveyó tubos para el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) y actualmente abastece a Duplicar Norte. Además, está ampliando su negocio de fractura hidráulica y coil tubing con un tercer set de equipos antes de fin de año. La expectativa: “En la segunda mitad de 2026 deberíamos ver un mayor nivel de perforación en el país”, dijo Rocca.

En números: Vaca Muerta produce hoy unos 450.000 barriles de petróleo equivalente por día (según Secretaría de Energía, diciembre 2025). El potencial estimado supera el millón de barriles diarios si la inversión se sostiene. Para una empresa que vive de vender tubos para pozos, eso significa la diferencia entre un año plano y un año de crecimiento.

El dato que falta: cuántos pozos se perforaron en 2025 versus 2024. Rocca no lo mencionó, y sin ese número es difícil saber si la lentitud que describe es real o si es parte de una negociación pública para presionar por mejores condiciones regulatorias o tributarias.

Lo que viene

Tenaris está apostando a dos mercados distintos: Venezuela, donde la actividad petrolera podría despegar si las sanciones se levantan del todo, y Argentina, donde Vaca Muerta sigue siendo promesa pero todavía no explota a escala. En ambos casos, el negocio depende de variables que la empresa no controla: decisiones políticas en Washington, inversión real de las petroleras, competencia de proveedores asiáticos.

La incógnita del dumping es relevante. Si Tenaris demuestra que Welspun vendió por debajo de mercado subsidiada por China, puede cambiar las reglas de juego para futuras licitaciones. Si no, el mensaje para los proveedores locales es claro: la competencia internacional llegó para quedarse, incluso en proyectos estratégicos.