El CEO global de Uber anunció que la compañía invertirá US$500 millones y relanzará Uber Eats en la Argentina, y definió como “espectaculares” las reformas que impulsa el gobierno de Javier Milei, según una entrevista publicada por LA NACION el 5/4/2026. En números: Uber afirma que más de 1.000.000 de personas generaron ingresos con la plataforma y que más de 20 millones de argentinos la usan (LA NACION). Este es el dato central: una multinacional global apuesta fuerte en un contexto de apertura económica que el propio CEO celebra.

¿Qué dijo Uber y por qué importa?

Uber llegó a la Argentina hace 10 años y hoy, según LA NACION, la empresa califica al país como “mercado top 5” en movilidad dentro de su red global; por eso justifican la inversión de US$500 millones (LA NACION). Además, la compañía afirma que su negocio en el país crece a un ritmo aproximado del 50% interanual y que la cobertura nacional ya ronda el 90% (LA NACION). ¿Por qué importa esto? Porque cuando una plataforma global anuncia inversión y crecimiento puede acelerar empleo, consumo tecnológico y oferta de servicios urbanos. Traducido: más pedidos, más viajes y más entradas de divisas por servicios digitales. Pero no es sólo un tema de números: la voz del CEO funciona como señal para otros inversores. Vemos una oportunidad de multiplicar actividades vinculadas (restaurantes, logística, servicios), siempre que la apertura venga acompañada de un ancla macro creíble y acumulación de reservas para evitar choques cambiarios que erosionen esa inversión.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

El impacto inmediato puede verse en dos frentes: demanda y empleo. Según LA NACION, Uber dice que más de 1 millón de personas generaron ingresos vía su plataforma y que casi un tercio de los viajes en Buenos Aires son en taxi integrados a la app (LA NACION). Para los comercios y restaurantes, la vuelta de Uber Eats amplía canales de venta; para conductores y repartidores, puede significar más fuentes de ingreso. Desde la lente del bolsillo, si la inversión acelera la digitalización del consumo, puede facilitar compras y delivery, pero también presionar márgenes de comercios pequeños que compiten con plataformas. Desde la lente del comerciante, conviene preguntar: ¿quién absorbe comisiones y costos logísticos? Además, un crecimiento del 50% interanual (según la compañía) puede intensificar presión sobre infraestructura urbana y regulación local. Por eso observamos que la expansión privada tiene que convivir con políticas que protejan empleo formal, derechos laborales básicos y la recaudación tributaria de provincias y municipios.

¿Basta con la inversión o hace falta condiciones? ¿Qué pedimos?

No rechazamos inversión extranjera; la apoyamos condicionada. Históricamente hemos dicho que la apertura debe ir acompañada de acumulación de reservas y un ancla macro creíble para que la entrada de capitales no genere más volatilidad (posiciones del 4 y 8 de marzo). Traducido: antes de celebrar US$500 millones hay que exigir transparencia en flujos y uso de ingresos externos, y reglas que garanticen empleo formal y competencia leal. En la práctica proponemos: 1) mecanismos claros de reporting tributario de plataformas para que provincias no pierdan recaudación por Ingresos Brutos; 2) garantías mínimas para quienes generan ingresos (acceso a aportes previsionales y ART, no sólo contratos precarios); 3) coordinación entre Nación y jurisdicciones para evitar distorsiones regulatorias. En números: si hoy “casi un tercio” de los viajes porteños son taxis en la plataforma (LA NACION), esa integración exige reglas que eviten transferencia de renta desde choferes hacia intermediarios. Apoyamos la inversión, pero exigimos condiciones que protejan el empleo formal, acumulen reservas y den previsibilidad macroeconómica.

Franco Pellegrini