El libro “Si lo contás, te mato” reúne más de cuarenta horas de conversaciones grabadas entre 1999 y 2003 con Carlos Guillermo Suárez Mason y vuelve a poner sobre la mesa una afirmación escalofriante: el represor, según el autor, nunca se arrepintió y llegó a decir que había entregado el hijo de una mujer desaparecida a un cura que hoy ocupa una alta jerarquía (según La Nacion, 3/3/2026). El material sale ahora al público y viene acompañado por amenazas que el propio autor dice haber recibido.
¿Por qué este libro importa ahora?
Lo que nadie cuenta es que esta publicación llega dos décadas después del final del vínculo entre entrevistador y entrevistado: las conversaciones ocurrieron entre 1999 y 2003 y Suárez Mason murió en 2005 a los 81 años, según La Nacion (3/3/2026). El lapso entre la muerte del imputado y la publicación —21 años— no es un detalle menor: transforma relatos en vestigios cuya utilidad para la Justicia depende de la documentación y de la cadena de custodia. Además, el autor recuerda acusaciones que ya circulaban públicamente: Suárez Mason estuvo implicado, dice el libro, en más de seiscientos o setecientos casos de delitos de lesa humanidad (La Nacion, 3/3/2026). En un país donde la memoria y la justicia todavía negocian sus límites, la reaparición de testimonios inéditos obliga a que no se conviertan en espectáculo sino en materia prima verificable para procesos judiciales y archivos públicos. Nuestra postura editorial es clara: cobertura sin gestos performativos y con exigencia de datos abiertos.
¿Qué puede aportar esto a la Justicia y a las organizaciones de derechos humanos?
El detalle que lo cambia todo es la existencia de grabaciones: según La Nacion, Sammartino registró más de 40 horas de diálogo con Suárez Mason entre 1999 y 2003. Eso convierte la obra en posible evidencia, aunque su valor probatorio no es automático. El autor dice tener indicios sobre la entrega de un bebé a un sacerdote y se ofrece a colaborar con la Justicia, y al mismo tiempo relata intentos previos de contacto con Madres y Abuelas que no prosperaron por motivos que él describe como de procedimiento y confidencialidad (La Nacion, 3/3/2026). Para que esos indicios avancen deben seguirse protocolos: recepción formal de material, peritajes técnicos, custodia certificada y evaluación por fiscalías especializadas. También hace falta proteger la privacidad de las víctimas y evitar filtraciones que expongan a familias aún en búsqueda. Reclamamos transparencia en la gestión de la prueba y que las organizaciones de derechos humanos puedan evaluar sin instrumentalizaciones mediáticas.
¿Qué nos dice esta historia sobre la relación entre instituciones y memoria?
El libro no es solo una biografía íntima del represor; es un cruce entre Ejército, Iglesia y figuras públicas que sigue operando en la imaginación colectiva. Sammartino reconstruye vínculos con el poder: menciona el indulto que benefició a Suárez Mason y su cercanía con sectores políticos y eclesiásticos, además de anécdotas públicas como su relación con clubes de fútbol y con figuras del deporte (La Nacion, 3/3/2026). Ese entramado explica por qué ciertas historias tardan en llegar a la Justicia o desaparecen en negociaciones institucionales. Desde nuestra lente, lo relevante no es el morbo de la anécdota sino la rendición de cuentas: si hay nombres y hechos verificables, deben someterse a investigación técnica y pública; si solo hay sospechas, deben etiquetarse como tales. Repetimos una posición que ya sostenemos: rechazamos la cobertura performativa, exigimos transparencia y respetamos la privacidad de las víctimas. La memoria se defiende con documentación, no con titulares que buscan escándalo.
En conclusión, “Si lo contás, te mato” reactiva preguntas que la sociedad argentina sigue debiendo responder. Hay grabaciones y hay amenazas; hay indicios y hay testimonios; y hay un reclamo obvio: que lo que ahora es libro se transforme, si corresponde, en prueba debidamente tratada por la Justicia. Vemos urgente un procedimiento claro y responsable para que la verdad deje de ser anécdota y pase a ser materia de investigación y reparación.