Vecinos del Barrio Padre Carlos Mugica, conocido como Barrio 31, reinstalaron durante el fin de semana la obra Evita iluminada que el Ministerio de Desarrollo y Hábitat porteño retiró en la madrugada del miércoles 25 de marzo de 2026, según informó LA NACION el 30 de marzo de 2026. El artista Alejandro Marmo anunció además la donación de un retrato de Diego Maradona que se exhibirá junto al de Evita, y la parroquia local sostuvo que la obra contaba con autorización del propietario del muro, la empresa Flecha Bus, según la misma nota.

¿Qué sucedió la madrugada del 25 de marzo?

La acción administrativa ocurrió el miércoles 25 de marzo de 2026, cuando funcionarios del gobierno porteño pintaron de blanco el muro donde desde 2020 se exhibía Evita iluminada, obra que Marmo había donado en 2020, según LA NACION (30/3/2026). La intervención no solo removió la instalación de Evita sino que, según fuentes citadas por el diario, cubrió también un mural del expresidente Néstor Kirchner; el gobierno justificó la medida con el objetivo de “fortalecer la inclusión y la convivencia”, según la misma fuente. La obra formaba parte de una serie con al menos tres emplazamientos vinculados al proyecto original, que incluía la Avenida 9 de Julio, la parroquia Padre Ricciardelli y La Cárcova, conforme al informe periodístico de referencia.

¿Por qué generó rechazo entre vecinos y la parroquia?

El rechazo se fundó, según la parroquia Cristo Obrero y vecinos citados por LA NACION (30/3/2026), en la falta de aviso y en la percepción de que se actuó sin diálogo previo contra una obra donada y autorizada por el propietario del muro, la empresa Flecha Bus. El padre Ignacio Bagattini dijo que la parroquia había acompañado el diálogo entre vecinos y gobierno, y que la intervención sin consulta provocó la reinstalación comunitaria; Marmo declaró que “ahora se viene el Diego iluminado”, en referencia al retrato de Maradona que donará al barrio, según la nota. El contraste entre una autorización de 2020 y una medida administrativa en 2026 es el núcleo del conflicto y plantea preguntas sobre procedimientos y comunicaciones entre el gobierno porteño, la parroquia y el propietario del espacio.

Qué sigue y qué debe aclararse

Lo esencial ahora es la documentación. Para evaluar alcance político, institucional o jurídico es necesario que se hagan públicas la autorización de 2020, los permisos del propietario del muro, y el acto administrativo que ordenó la pintura de la pared el 25 de marzo de 2026; sin esos documentos no es posible confirmar versiones. Exigimos la publicación y verificación de las autorizaciones, tal como hemos sostenido en posiciones previas sobre otros temas de política pública; esa cautela evita conclusiones apresuradas sobre intencionalidad política. Además corresponde que el gobierno aclare si existe un plan oficial para reemplazar murales en otros puntos de la ciudad y que las partes involucradas consignen los acuerdos alcanzados, si los hubo. Mientras tanto, la reinstalación por parte de vecinos es un dato concreto observado el fin de semana y relatado por LA NACION (30/3/2026); cualquier interpretación adicional requiere las pruebas documentales mencionadas.