Un nuevo estudio financiado por la NASA para estudiar el Entorno de los agujeros negros supermasivos (los cuales hay en el centro de La mayoría de las galaxias) ha revelado la existencia de enormes estructuras similares a tsunamis, genuinas murallas de gas formadas por la materia que pudo salvarse de la gran atracción gravitatoria de los agujeros negros. Según los científicos, se trataría de los tsunamis más grandes de todo el Universo. El estudio se concluye de publicar en ‘The Astrophysical Journal’. Acá en la Tierra, terremotos y erupciones volcánicas submarinas pueden desplazar una volumen suficiente de agua del océano para crear un ola gigante, una sucesión de olas que pueden conseguir alturas enormes a medida que se acercan a tierra. Y acto seguido, los astrofísicos han usado simulaciones informáticas para mostrar que en las profundidades del espacio Asimismo pueden formarse estructuras similares, Si bien en escalas mucho más grandes. “Lo que gobierna los fenómenos aquí, en la Tierra -explica Daniel Proga, astrofísico de la Universidad de Las Vegas y coautor de la investigación-, son las mismas leyes de la física que Además pueden explicar lo cual sucede en el espacio exterior, aun muy lejos del agujero negro”. Proga y sus colegas, en efecto, se propusieron averiguar de qué manera exactamente los agujeros negros supermasivos son capaces de distorsionar sus entornos, aun a decenas de años luz de distancia. Monstruos espaciales Cuando un agujero negro con una masa superior a un millón de soles se alimenta, en el centro de una galaxia, del material que orbita a su cerca de en forma de disco, el sistema se denomina “núcleo galáctico activo”. Esos núcleos galácticos activos También pueden emitir potentes chorros de energía Desde sus polos y acostumbran a estar rodeados por una gruesa capa de material que nos impide observar de manera directa la actividad central. No obstante el plasma que circula por arriba del disco, lo suficientemente lejos De exactamente la misma forma que para no caer en el agujero negro, brilla increíblemente en el rango de los rayos X, tanto que los astrónomos han podido catalogar ya más de un millón de estos objetos. Los fuertes vientos generados en comunicado por toda esa radiación parten de la región central de la galaxia en lo cual se conoce De exactamente la misma forma que “flujo de salida”. Y los investigadores se esfuerzan por comprender las complejas interactúes entre el gas y esos rayos X, que Además pueden De la misma forma explicar la existencia de Ciertas regiones más densas, llamadas “nubes”. “Estas nubes -afirma Tim Waters, cantautor primordial del estudio- están diez veces más calientes que parte superficial del Sol y se mueven a La misma velocidad que el viento solar, con lo que son objetos bastante exóticos que no querrías atravesar en un Sólo avión”. Más tarde, y por 1era vez, el club ha logrado demostrar lo complejas que son en realidad las nubes que hay dentro de estos flujos de salida. Las simulaciones, en efecto, muestran que justo a la distancia a la que el agujero negro supermasivo pierde su control sobre la materia circundante, la atmósfera parcialmente fría del disco giratorio puede formar ondas, similares a las de la superficie del océano. Al interactuar con los vientos calientes, estas ondas pueden elevarse en espiral, en estructuras de vórtice que llegan a conseguir una altura de 10 años luz por encima del disco. Cuando se constituyen las nubes en manera de Tsunami, ya no están bajo la repercusión de la gravedad del agujero negro. Las simulaciones muestran de qué manera la luz de rayos X emitida por el plasma más próximo al agujero negro hincha primero las bolsas de gas caliente sobre el disco de acreción, a una cierta distancia del núcleo galáctico activo. Luego, el plasma caliente se eleva Del mismo modo que un globo, expandiéndose y afectando al gas más frío circundante. Las temperaturas pueden oscilar entre los cientos de miles y las decenas de millones de grados. De esta forma, estos ardientes globos de gas inician una perturbación que se propaga hacia fuera. A medida que las partículas de gas van formando una estructura gigantesca parecido a un tsunami, que bloquea el viento del disco de acreción, se genera un patrón de estructuras espirales conocido De esta forma tal y como “calle de vórtice de Kármán”, en la que cada vórtice tiene cerquita de un año luz de tamaño. El fenómeno lleva La denominación del físico Theodore von Kármán, uno de los fundadores del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, y es común en la Tierra, algo que los ingenieros deben tener muy en cuenta, por poner un ejemplo, a la hora de realizar un puente. Los resultados de este estudio cambian por completo las ideas que había hasta acto seguido sobre cómo son los entornos de los grandes agujeros negros de los centros galácticos. Armados con estas simulaciones, los investigadores esperan a continuación poder trabajar con astrónomos y emplear sus telescopios para buscar signos que demuestren esta dinámica. Por desgracia, ninguno de los satélites actuales puede confirmar los hallazgos sin abandonar lugar a dudas. Pero tanto el Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA De exactamente la misma manera que el XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea han detectado ya en Varios ocasiones plasma alrededor núcleos galácticos activos con temperaturas y velocidades que son consistentes con las simulaciones del estudio. Futuros instrumentos, Del mismo modo que los de La próxima misión IXPE, que será lanzada en noviembre, o bien la XRISM, prevista para finales de la década, podrán aportar una evidencia mucho mayor. En tanto, los investigadores tendrán que conformarse con seguir mejorando sus modelos y comparándolos con los datos disponibles.