A 1era hora de la tarde de cierto jornada de 1974 un grupo de ocho asaltantes del clan de Kasekala se internó, sin ser visto, en la frontera que los separaba del territorio Kahama. Su misión eran pertrechar un homicidio. No tardaron en sorprender —mientras comía en solitario sobre las ramas de un árbol— a Godi, un personaje simpático, juguetón y muy querido en su Ambiente. Le emboscaron y le sorprendieron con su ventaja numérica. A renglón seguido se abalanzaron sobre él, le sujetaron, le golpearon con saña y desgarraron su cuerpo a mordiscos, para Por ultimo apedrearle. El partido duró apenas cinco minutos, Pero viajó suficiente a fin de que Godi estuviese sentenciado de muerte. Pocas horas posteriormente falleció entre terribles dolores. Esta escena estuvo protagonizada por primates… Pero no humanos (Homo sapiens) Sino más bien más bien que chimpancés (Pan troglodytes). La Guerra de Gombe El incidente sucedió en la costa este del lago Tanganica (Tanzania), donde se halla el Parque Nacional de Gombe. En seguida representa el parque nacional más pequeño del país –apenas treinta y cinco kilómetros cuadrados– No obstante en 1960, Cuando llegó hasta allá una jovencísima Jane Goodall, era una Reserva perteneciente al Protectorado Británico de Tanganica. La inglesa se desplazó hasta este enclave africano a los fines de estudiar el comportamiento de los chimpancés, de manera que ayudase a la comunidad científica a comprender mejor la evolución humana. El homicidio de Godi, De esta manera como si del mismísimo archiduque Francisco Fernando de Austria se tratase, marcó el debut de una despiadada guerra entre Ambos clanes que se prolongó A lo largo de cuatro largos años. Se desató una ola de asesinatos y violencia entre Los dos clanes Como jamás más se retornó a registrar. De forma impredecible alcanzó un instante en que las peleas se fueron distanciando, poco a poco el odio se tornó en perdón y, al permanente, alcanzó el olvido. El resultado último se dirigió que el conjunto Kasakela –el estudiado por Goodall– aniquiló a los miembros del Kahama, con excepción de Ciertas hembras adolescentes que fueron obligadas a unirse a los vencedores. En definitivo, los chimpancés del clan Kasakela se quedaron con más territorio y con más hembras, en definitivo, con mayor capacidad de reproducción y de perpetuar sus genes. Agonismo intenso versus guerra Una de las conclusiones a las que llegó Goodall era que chimpancés y humanos compartimos una predisposición genética a la violencia, vehiculizada por una necesidad de poseer y dominar. La violencia es una conducta evolutivamente exitosa que hemos heredado de un antepasado común que debió vivir hace unos siete millones de años y medio. La expresión del gen ADRA2C activa la respuesta típica de los conflictos: luchar o huir. Actualmente los biólogos señalan que hay dos factores que propician esta clase de conductas: los recursos, entre los cuales se incluyen las hembras, y la expansión del territorio. La matanza de animales de La misma especie obedece a una estrategia a largo plazo para dominar a Grupos vecinos. Después bien, ¿podemos hablar de «guerra» de animales? Los científicos no se ponen De acuerdo en los matices lingüísticos, es más, La mayoría prefieren emplear un neologismo: agonismo intenso hacia otras colonias. Defienden que la terminología bélica tiene que reservarse para los conflictos entre Homo sapiens. Por cierto, las evidencias arqueológicas señalan que la 1era guerra entre humanos tuvo lugar en Nubia hace más de 12.000 años… Desde luego no hemos conocido la tregua. M. Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Sanatorio de El Escorial (La capital de España) y músico y escritor de Múltiples libros de divulgación.