Los primeros vuelos del helicóptero Ingenuity en Marte podrían parecer muy simples. El pasado lunes, el artefacto, compuesto por un cuerpo del tamaño de una caja de pañuelos, cuatro patas y unas aspas desproporcionadas, se elevó unos tres mts en el aire, se quedó allí un momento, giró 96 grados y aterrizó. Una maniobra que duró apenas 39 segundos y que recordaba a la que un niño inexperto podría hacer con un juguete volador. En su 2da prueba, llevada a cabo el jueves, el aparato viajó un poco más allá. Flotó algunos segundos más, repuntó hasta los cinco mts y realizó un movimiento lateral. Posiblemente estas tentativas aéreas no resulten muy acrobáticas, No obstante este cacharro que ha costado a la NASA 85 millones de dólares (unos 70 millones de euros) supone una hazaña tecnológica que ha sido comparada con la de los hermanos Wright acerca de las dunas de Kitty Hawk, Carolina del Norte, en 1903. Y allí los Wright Sólo aguantaron doce segundos. Las agencias espaciales ya habían enviado aeronaves a la deriva a otros planetas. Por servirnos de un ejemplo, las misiones Vega 1 y Vega 2 de la Unión soviética llevaron globos a la atmosfera de Venus en 1985. Pero el vuelo del Ingenuity es el primero controlado y motorizado en otro planeta, lo que ha abierto las puertas a una inédita manera de exploración planetaria, alcanzando lugares La jornada de hoy imposibles para los vehículos con ruedas. «Es un logro tecnológico brutal», asegura Juan Ángel Vaquerizo, coordinador de la Unidad de Cultura Científica del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC). El «asalto» a Marte por el aire Despues de enviar orbitadores, posar robots y echar a rodar vehículos parecía el «paso lógico», Pero «es tremendamente complejo, por el hecho de que el planeta rojo es muy diferente a la Tierra», explica. Para comenzar, la densidad de la atmósfera marciana es muy baja, menos del 1% de la terrestre, lo que fuerza a coronar al ultraligero Ingenuity (1,8 kilos en la Tierra y tres veces menos en Marte) con unas palas inmensas (1,20 mts) que giran a una velocidad espectacular de 2.500 revoluciones por minuto, en la fecha un helicóptero en la Tierra Lo hace a 500. A esas dificultades se suman unas temperaturas nocturnas de -90º C y el hecho de que todo el vuelo se hace de manera automática a 470 millones de kms de distancia. Desde acto seguido, nada que ver con lanzar un sencillo dron al aire. Cuevas y cañones El Ingenuity llegó al cráter Jezero en febrero en las entrañas del rover Perseverance. El robot circuló hasta una zona lisa y relativamente disponible de rocas y lo depositó en lo que se convertiría en el 1er ‘aeródromo’ en Marte. Despues, rodó a unos 65 metros de distanciaa para poder fotografiar y grabar en vídeo al helicóptero y enviarle instrucciones con seguridad. La 1era intentona del dron se tardó una semana por un problema de software que impidió que pasara al modo vuelo. Pese a ese retraso, Germán Martínez, del Instituto Planetario y Lunar de Houston (Texas), cree que esta misión «es un rotundo éxito. Todo está marchando de cine. Esto no es suerte, Sino más bien la consecuencia de un proceso de aprendizaje de medio siglo». A su juicio, el Ingenuity, «supone un salto gigante en la exploración de Marte. Esta tecnología nos dejará llegar a sitios con un interés científico tremendo, Pero que no son Sencillamente accesibles para los rovers actuales». Martínez, que es uno de los investigadores principales del instrumento MEDA, la estación meteorológica española a bordo del rover Perseverance en Marte, imagina drones que ayuden en la búsqueda de ndicios de vida. «Serán capaces de acceder a cuevas subterráneas, en donde las condiciones de habitabilidad podrían ser mucho más favorables que en parte superficial Porque están protegidas de la radiación solar nociva y disfrutan de unos microclimas potencialmente más estables», dice. De la misma forma, De la misma forma podrían ser muy útiles en trabajos de reconocimiento del terreno para las futuras colonias humanas. Si llegamos a establecernos en Marte, «será necesario construir infraestructuras que usen materiales autóctonos, Al igual que el agua (helada o adsorbida) de su subsuelo, o bien el CO2 de su atmosfera, que puede ser convertido en oxígeno Del mismo modo que acabamos de demostrar con el instrumento MOXIE (en el Perseverance). Los drones pueden identificar estos recursos en los alrededores». El 2do vuelo del Ingenuity, fotografiado por las cámaras del Perseverance - NASA / JPL-Caltech / MSSS Trasladar seres humanos «Ingenuity es un demostrador. Es un paso previo para crear ingenios voladores que puedan sobrevolar cañones o regiones escarpadas a los cuales un rover no puede llegar y que un orbitador a centenares de kms no puede fotografiar con detalle», indica Vaquerizo. Los futuros helicópteros «podrán llevar instrumentos para analizar el terreno y nos darán datos de primera mano», agrega. a su vez, podrían transportar mercancías e inclusive trasladar seres humanos de un sitio a otro. Lo interesante es que cada vuelo de prueba -cinco en suma y quizás se programen más- aportará nuevos datos que servirán para fabricar los futuros helicópteros marcianos. El tamaño de las hélices o el sistema de amortiguación, por ejemplo, serán diversos en función de su carga útil, si es que llevan instrumentación o incluso tripulación. «Quizás pueda construirse uno que tenga simultáneos ruedas y propulsión áerea y se desplace de una u otra manera Conforme sus necesidades. Se nos abre un planeta que no podemos imaginar», asevera el astrofísico. Para eso va a haber que dar muchos pasos. Una de las cosas que los investigadores han aprendido del primer vuelo es que el polvo marciano no se comportó Al idéntico que esperaban. Creían que el despegue levantaría un enorme penacho, Pero no fue Así. Puede parecer un dato menor, Sin embargo nada es menor a la hora de volar en otro planeta. «Aprendes el comportamiento del Entorno De este modo tal y como los astronautas del Apolo 11 lo realizaron al moverse por la Luna», apunta Vaquerizo. Misión Dragonfly De instante, la NASA no ha desarrollado un programa específico de nuevos drones a Marte Pero sí una misión, Dragonfly, para expedir uno a la superficie de Titán, luna de Saturno, en 2026. El dron llegará a su destino definitivo ocho años más tarde. Entonces, realizará Múltiples vuelos en busca de compuestos orgánicos por medio de una distancia total de unos 175 kilómetro, el doble de la distancia recorrida por todos los rovers en Marte. «De todas y cada una formas, cada planeta presenta sus propias complicaciones. Por servirnos de un ejemplo, al tiempo que en Marte la densidad en superficie es 100 veces menor que en la Tierra, y en consecuencia es muy complicado hacer volar drones, en parte superficial de Titán es Múltiples veces mayor. No obstante, las temperaturas son realmente gélidas (-180º C), mucho más frías que en Marte», explica Martínez. El Ingenuity está diseñado para durar Sólo unos 30 días marcianos, que acaban el 4 de mayo. Es posible que colapse por su diseño. Posteriormente, la atención de los científicos volverá al Perseverance, cuyo objetivo es buscar rastros de vida en Marte y recoger muestras de rocas que un jornada serán traídas a la Tierra. Mientras que el rover se afana en sus tareas, el valiente Ingenuity dormirá un eterno sueño marciano.