Una ‘espada’ de llamas azules parece estar perforando un ‘corazón’ cósmico gigante. Esa es la idea que está dando la nueva imagen capturada por el telescopio espacial Hubble, que ha conseguido atraer esta instantánea a 1.300 años luz de nosotros, en la constelación de Orión. Este ‘sable’ en realidad son chorros gemelos de gas ionizado sobrecalentado que se disparan cara el espacio Desde los polos opuestos de una estrella recién nacida denominada IRAS 05491 + 0247. Por su parte, el ‘corazón’ es la nube de polvo y gas sobrante que rodea a la protoestrella, Conforme han explicado los responsables del Hubble. Esta interacción entre los chorros y la nube crea una vista poco común conocida Del mismo modo que objeto ‘Herbig-Haro’. El Hubble capturó la imagen utilizando su instrumento Wide Field Camera 3 (WFC3), que observa en longitudes de onda de luz tanto ópticas Al igual que infrarrojas (calor). «Los objetos Herbig-Haro realmente liberan mucha luz en longitudes de onda ópticas, No obstante son difíciles de observar por el hecho de que el polvo y el gas que los rodean absorben gran parte de la luz visible», afirman los responsables. «Por lo tanto, la capacidad del WFC3 para observar en longitudes de onda infrarrojas, donde las observaciones no se ven tan afectadas por el gas y el polvo, es crucial para observar con victoria los objetos Herbig-Haro». El Hubble, construido en una misión conjunta de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), se lanzó a la órbita terrestre baja a bordo del transbordador espacial Discovery en abril de 1990. Las primeras imágenes que capturó el icónico observatorio fueron borrosas, un problema que los miembros del elenco pronto determinaron que se dirigió ocasionado por un error en el espejo primario del Hubble, que se dirigió subsanado en el mes de diciembre de 1993. Así es De La misma manera que el Hubble continúa proporcionando vistas asombrosas del cosmos, Si es que bien ya comienza a apreciar los ‘signos de la edad’: en verano tuvo inconvenientes con su ojo ‘supersharp’ y tuvo que someterse a mejoras críticas. Aunque, ya está todo listo para que su sucesor, el telescopio espacial James Webb, sea lanzado este otoño, y comience su viaje de 1,5 millones de kms de la Tierra. Su objetivo: llegar mucho más allí de lo que pudo ver su predecesor, el Hubble, y observar la 1era generación de estrellas y galaxias que se formaron en el universo temprano, De esta manera Del mismo modo que estudiar la atmosfera de exoplanetas potencialmente habitables.