Los tardígrados son unas criaturas prácticamente de ficción: son capaces de eliminar toda el agua de su organismo y encapsularse, manteniendo al mínimo sus constantes vitales hasta 30 años, para acto seguido ‘resucitar’ si una gota de agua les toca. Además, son capaces de soportar temperaturas extremas de hasta 150ºC, el mar profundo y Además inclusive la radiación del espacio. Sin embargo, su aspecto adorable, lejos de un nombre de superhéroe, les granjeó el apodo de ‘osos de agua’ ahora de ver cómo estos animales, de apenas 0,02 pulgadas de tamaño, caminaban de manera pesada con sus pequeñas ocho patas, manteniendo su rechoncho cuerpo. Aunque, una pregunta planea A partir de entonces: ¿por qué evolucionaron para caminar si el resto de animales de su tamaño no Lo hace? Ya que las criaturas tan pequeñas y blandas De exactamente la misma manera que los tardígrados rara vez tienen patas y casi nunca se molestan en caminar. Por poner un ejemplo, existen gusanos de un tamaño y manera semejante que se agitan acerca de su ‘panza’ para desplazarse, No obstante no han desarrollado patas Al parecido que ellos, que utilizan ese mecanismo para impulsarse por medio de sedimentos marinos, agua dulce, dunas del desierto y También aun por debajo del suelo (hay aun quien especula que sobre la Luna, acto seguido del accidente de la nave israelí llamada Beresheet se estrellase en su superficie con cientos y cientos de estos animales en su interior). De hecho, los osos de agua son tan distintos al resto de sus compañeros que los científicos tuvieron que asignarle su propio filo. Ahora, un nuevo estudio publicado en la gaceta ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) analiza el modo de andar de los tardígrados. Y la conclusión es que caminan de forma más parecida a la de los insectos que tienen 500.000 veces su tamaño que al reino microscópico en el que se desenvuelven. «Los tardígrados de mueven de una forma Necesita, no son criaturas torpes», señala Jasmine Nirody, miembro del Centro de Estudios de Física y Biología de Rockefeller y una de las autoras de la investigación. «Las similitudes entre su estrategia locomotora y la de insectos y artrópodos mucho más grandes abren Varios cuestiones evolutivas muy interesantes». Varios velocidades Los tardígrados tienen Múltiples ‘velocidades’ al caminar. Y los investigadores quisieron observar precisamente eso, cómo se desplazan de manera natural. «No los obligamos a hacer nada. En oportunidades se mostraban fríos y Sólo querían pasear por el sustrato. Otras, veían algo que les gustaba y corrían hacia eso». Nirody descubrió que, en su forma más pausada, los osos de agua adelantan más o bien menos la mitad de la longitud del cuerpo por segundo. En su instante más álgido, sus zancadas les llevaron a dos longitudes de cuerpo en La misma cantidad de tiempo. No obstante la novedad alcanzó en el instante observaron de qué manera los pies de los tardígrados contactan con el suelo a medida que ganan impulso. En contraste a los vertebrados, que poseen distintos modos de andar para cada velocidad (por servirnos de un ejemplo, De La misma manera que los cascos de un equino y la transición de ir al paso a galopar), los osos de agua corren más De exactamente la misma manera que insectos, alcanzando velocidades más rápidas Pero sin cambiar jamás sus patrones básicos de paso. «Cuando los vertebrados pasan de caminar a correr, existe una discontinuidad -dice Nirody-. Con los artrópodos, todos y cada uno de los patrones de paso existen a través del mismo continuo». ¿Un taxón en común con los artrópodos? Pero, ¿por qué los tardígrados comparten una estrategia locomotora con insectos mucho más grandes y de cuerpo particular? Una posible explicación es que estas criaturas, que A lo largo de mucho tiempo se asumió que no encajaban en ninguna taxonomía existente, pueden compartir ancestros comunes, y De la misma forma incluso un circuito neuronal común, con artrópodos Tal y como las moscas de la fruta o las hormigas. En verdad, se ha propuesto crear el taxón de los panartrópodos, que incluiría a los artrópodos, los tardígrados y los ocnicóforos (una suerte de gusanos con patas ‘atercipelados’ del tamaño de los osos de agua). Otra opción es que no exista una conexión entre tardígrados y artrópodos, y que la forma de caminar y correr evolucionara de manera paralela y De la misma forma independiente, Solo pues suponía una ventaja. En tanto que quizá la mejor forma de navegar por un terreno impredecible con un cuerpo microscópico es caminar De exactamente la misma manera que un oso de agua. A Nirody le fascinan igualmente ambas posibilidades: «Si hay algún sistema neuronal ancestral que controle todo el caminar de los parartrópodos, tenemos mucho que aprender. Por otro lado, si los artrópodos y los tardígrados convergieron en esta estrategia de forma independiente, entonces hay mucho que decir sobre lo cual hace que esta estrategia sea tan aceptable para las especies en distintos entornos». Aparte de lo cual este descubrimiento puede suponer para la biología evolutiva, sus autores indican que De la misma forma podría ayudar en ámbitos Al idéntico que la robótica a microescala: se podrían diseñar prototipos capaces de ‘colarse’ en lugares hostiles y operar en pequeñas dimensiones. «Los tardígrados son un buen punto de partida para los robots de cuerpo blando a microescala».