Charles Darwin es uno de los científicos más conocidos de la historia por ser quien propuso el mecanismo exacto por el cual las especies cambian con el tiempo. Este proceso evolutivo fue acuñado por el propio Darwin con el término “selección natural” y se dirigió documentado con un enorme número de ejemplos en su obra magna titulada El origen de las especies, publicada en 1859. En la elaboración de su teoría de evolución biológica, tuvo un peso muy esencial su estancia en las islas Galápagos en 1835, donde pudo estudiar distintos Grupos de especies y plantear que probablemente estas compartían un ancestro común. Sin embargo, en contra de lo cual podría parecer en un Solo principio, los afamados pinzones de Galápagos, De la misma forma conocidos De exactamente la misma manera que pinzones de Darwin, no llamaron especialmente su atención. En verdad, Darwin inicialmente pensó que este grupo de aves no tenían una relación de parentesco muy siguiente entre sí. Pero, este icónico grupo de aves es El jornada de hoy uno de los ejemplos clásicos usados para ilustrar el proceso de radiación adaptativa, o de qué manera A partir de un antecesor común surgen diversas especies por un uso diferencial de los recursos. La selección de diversos nichos ecológicos genera un aislamiento reproductivo entre poblaciones, propiciando los procesos de especiación por medio de la selección natural. Los pinzones de Galápagos, junto con los mieleros de Hawái son, probablemente, Los dos ejemplos de radiación adaptativa aviar en islas más conocidos en el mundo. El estudio de los pinzones Los pinzones son un grupo heterogéneo de aves paseriformes de un tamaño medio que se agrupan filogenéticamente en diversas familias muy ricas en especies. Esta riqueza en especies ha interesado especialmente a los biólogos, que han visto una ocasión única para estudiar los procesos de especiación, A partir de los momentos más incipientes hasta la formación última de nuevas especies. De entre todos los pinzones, los más conocidos son Indudablemente los pinzones de Galápagos. Este conjunto de aves ha servido Al idéntico que modelo de estudio de diferentes procesos ecológicos y evolutivos, Al semejante que el desplazamiento de caracteres, la selección natural y la hibridación Al igual que mecanismo generador de nuevas especies. En este sentido, las investigaciones desarrolladas por Peter y Rosemary Grant con este grupo de aves nos han iluminado acerca de los mecanismos evolutivos en tiempo real. En otros términos, estos científicos han demostrado que para estudiar el resultado de los procesos evolutivos no hay que esperar millones de años, Sino más bien que es posible estudiarlos en acción, en tiempo ecológico, de un año para otro. Especies por todo el mundo Si es que bien, las radiaciones no Siempre y en toda circunstancia tienen sitio en un Sólo único archipiélago, De exactamente la misma manera que ha ocurrido en Galápagos o Hawái. A veces, la generación de nuevas especies ocurre en escalas geográficas más amplias que incluyen Múltiples archipiélagos. Uno de estos ejemplos lo tenemos en los cercanos archipiélagos macaronésicos de Azores, Madeira y Canarias y, nuevamente, los protagonistas son un conjunto de pinzones. En Europa, Asia y el norte de África, los pinzones se agrupan dentro del género Fringilla. Hasta en seguida, este género comprendía un número reducido de especies: dos pinzones azules restringidos a Canarias, y los pinzones vulgares y reales. Estos dos últimos con una distribución más amplia, abarcando Europa, Asia y el norte de África. Pero dentro de los pinzones reales no se aprecia ningún proceso de diferenciación, en caso de los pinzones vulgares este proceso está en marcha, lo cual atestigua el enorme número de subespecies descritas. Sin embargo, son las poblaciones periféricas occidentales, y más concretamente las que se encuentran en Azores, Madeira y Canarias, las que han llamado poderosamente la atención de los biólogos por el conspicuo proceso de diferenciación que se aprecia en cada uno de estos archipiélagos. De las Azores a Madeira y Canarias Alan Baker, quien fuese el responsable del departamento de ornitología del Museo Real de Ontario (ROM) en Toronto, Canadá, se sintió intrigado por la diferenciación incipiente que los pinzones vulgares habían experimentado en estos archipiélagos, y decidió investigarlos Desde una perspectiva múltiple: genética, acústica y morfológica. Los resultados obtenidos en el conjunto de investigación de Baker acudieron extraordinarios. Propuso una ruta de colonización de lo más sorprendente. Los pinzones vulgares hubieran colonizado en 1er lugar las islas Azores, las cuales se sitúan a casi 1 400 kilómetro de la península ibérica. De las Azores hubieran colonizado Madeira y, Por último, Desde allí habrían llegado a las islas Canarias. Pero, por aquel luego no existía la tecnología genómica ni las herramientas analíticas de las que disponemos El jornada de hoy en jornada. En un Sólo reciente trabajo publicado en la revista Molecular Phylogenetics and Evolution, hemos aplicado tanto técnicas genómicas punteras De este modo como análisis integrativos para confirmar la historia evolutiva de colonización de los pinzones vulgares propuesta por el conjunto de Baker. Y lo más importante, hemos podido demostrar que en realidad lo cual vemos en seguida en Macaronesia es un proceso de especiación finalizado. En otras palabras, que cada archipiélago albergaría una especie propia y diferente, no Solo de cualquiera de los otros archipiélagos, Sino más bien que También de los continentes europeo y africano. Este resultado ayudará Sin duda a permanecer estudiando con más detalle este proceso de divergencia para identificar y cuantificar el papel de cada mecanismo implicado en la especiación de este grupo. Por otra comunicado, Además servirá para situar a los pinzones macaronésicos al mismo nivel que los pinzones de Galápagos o Hawái para contestar a el interrogante de cómo surgen las especies y, por presunto, para implementar estrategias eficaces para su conservación. Juan Carlos Illera Cobo es profesor de Ecología, Universidad de Oviedo Este artículo se dirigió publicado originalmente en The Conversation The Conversation