Si alguna vez le ha picado una hormiga, sabe bien que no hay enemigo pequeño. Y si ha tenido la mala suerte de pisar un hormiguero, no habrá olvidado el dolor. Los dientes de estos insectos son diminutos Pero tan afilados De la misma forma que el bisturí de un cirujano. A continuación, un estudio publicado en la revista ‘Nature Scientific Reports’ muestra por 1era vez de qué forma se organizan los átomos individuales de zinc para maximizar la eficiencia del corte de esta dentadura mucho más esencial que la humana. Una colaboración entre un elenco de investigación de la Universidad de Oregón y el Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico (PNNL) del Departamento de Energía de EE. UU. (DOE ) descubrió la solución de la naturaleza para avalar que las criaturas diminutas corten y pinchen con relativa facilidad. Los ‘dientes mandibulares’ de las hormigas, llamados De este modo Porque están adheridos fuera de la boca, están hechos de una red de material que une duramente átomos individuales de zinc. El efecto total es una mandíbula que contiene más del 8% del peso del diente con zinc. Este tipo de herramientas especializadas para criaturas ha sido una fascinación En medio décadas para Robert Schofield, profesor de la Universidad de Oregon y responsable del estudio. Su Equipo de biofísicos ha desarrollado técnicas para medir la dureza, elasticidad, energía de fractura, resistencia a la abrasión y resistencia al impacto en una escala en miniatura. Para ver la estructura de los materiales que forman los dientes de las hormigas a escala atómica, el científico de materiales de PNNL Arun Devaraj utilizó una técnica de microscopio especializada llamada tomografía con sonda atómica. Empleó un microscopio de haz de iones enfocado para tomar una chiquita muestra de la punta de un diente de hormiga y más tarde tomó una imagen de esa muestra usando tomografía de sonda atómica, lo que dejó al club identificar de qué forma los átomos individuales están dispuestos cerquita de la punta de un diente de hormiga. Usando esta técnica, los científicos registraron Por vez primera la distribución a nanoescala de los átomos de zinc en el diente de la hormiga. «Pudimos ver que el zinc se distribuye uniformemente en el diente, lo cual se dirigió una sorpresa -dice Devaraj-. Esperábamos que el zinc se agrupara en nanonódulos». El Equipo de investigación consideró que, a causa a que estos biomateriales pueden ser más afilados, hacen posible que los animales usen el 60 % o bien incluso menos de la fuerza que tendrían que utilizar si es que sus herramientas estuvieran hechas de materiales afines a los cuales se encuentran en los dientes humanos. A causa a que se requiere menos obliga, sus músculos más pequeños gastan menos energía. Estas ventajas pueden explicar por qué todas las arañas, hormigas, otros insectos, gusanos, crustáceos y muchos otros Grupos de organismos tienen estas herramientas especializadas. «Los ingenieros humanos Asimismo podrían aprender de este truco biológico», asevera Schofield. «La dureza de los dientes de las hormigas, por servirnos de un ejemplo, aumenta de aproximadamente la dureza del plástico a la dureza del aluminio en el horario se incluye zinc. No obstante hay materiales de ingeniería mucho más duros, a menudo son más frágiles». Esto es especialmente importante para diseñar estructuras Al idéntico que las plantas de energía nuclear que deben resistir el envejecimiento Durante muchas décadas.