El sexo de las aves y los mamíferos se encuentra determinado de manera directa por la herencia cromosómica, ser macho o bien hembra depende de los genes recibidos. Si es que bien, en los reptiles existe una menor diversidad y el sexo está muy condicionado por la temperatura de la arena en la que eclosionan los huevos. Precisamente esta es la razón por la que los rasgos externos de estos reptiles sean casi indistinguibles para un ojo inexperto, En tanto que al no existir un gen especializado el dimorfismo sexual es muy pequeño. ¿Chico o bien jovencita? Hay una serie de singularidades anatómicas que pueden ayudarnos a diferenciar el macho de la hembra. Una de ellas es el plastrón, esto es, la estructura aplanada que conforma la parte del vientre del caparazón. En la ocación de los machos es cóncavo, para facilitar el apareamiento, y en las hembras es plano o aun convexo. El 2do es la cola, que es más larga y gruesa en los machos que en las hembras. En tercer lugar habría que fijarse en el tamaño, Ya que En general las tortugas hembras son más grandes que los machos. Finalmente, tendríamos que prestar atención al orificio cloacal, un agujero colocado en la base de las tortugas que funciona tanto Al igual que órgano sexual De La misma manera que orificio anal. Los machos lo tienen en la cola –en la parte exterior del caparazón- al tiempo que en las hembras se localiza dentro de esta estructura anatómica. La temperatura actúa de llave biológica Los científicos han observado que en Algunas especies los huevos que son incubados a temperaturas bajas producen machos, en otras proceden de huevos incubados a temperaturas altas y, en un tercer conjunto, nacen de huevos incubados a temperaturas intermedias. Esto es Debido a que el futuro sexual de estos quelónidos viene determinado por un gen sensible a la temperatura –el Kdm6b- que Por su comunicado está condicionado por las indicaciones moleculares que recibe de otro gen. La temperatura actúa a modo de interruptor biológico lo que incide bien de forma positiva acerca de los órganos sexuales inmaduros de la tortuga, permitiendo que se desarrollen los testículos, o bien bien inactivando el gen y propiciando la aparición de una tortuga de sexo femenino. En la ocación de las tortugas marinas invariablemente los machos proceden de huevos incubados a temperaturas bajas. Si es que se incuban a 29ºC la proporción entre Ambos sexos es igual, se incrementan la proporción de machos si la temperatura desciende y la de hembras a temperaturas superiores. El recambio climático favorece a las hembras A esta circunstancia hay que añadir otra no menos importante: las hembras tienden a nidificar en las playas donde nacieron, lo cual en términos científicos se conoce Al afín que filopatría. A causa a que las playas cálidas producen más hembras que las playas frías, las primeras tendrán, a la larga, un mayor regreso de hembras adultas, lo que acabará concentrado la población reproductora y, por tanto, favoreciendo el nacimiento de crías femeninas. El recambio climático actual ha complicado todavía más el caso, Puesto que el calentamiento desencadena un colapso poblacional con un mayor número de hembras que de machos. Todas estas evidencias pueden colocar a la especie en la picota de la extinción. Vayamos a un caso concreto: el número de hembras de la colonia de tortugas verdes más grandes e importantes del Océano Pacífico supera al de los machos en una relación 116:1. M.Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Centro médico de El Escorial (La capital de España) y autor de Múltiples libros de divulgación.