En octubre de 2017 una roca espacial en manera de puro de 30o mts de longitud acaparó la atención mundial al convertirse en el primer objeto interestelar detectado. Su auténtica naturaleza Aún desencadena ríos de tinta, especialmente por las insólitas dichos de Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard, quien está convencido de que Se trata de una especie de baliza creada por una civilización extraterrestre. Ni siquiera vivieron un par de años de esa 1era aparición en el horario en que un segundo cuerpo llegó de otro sistema planetario. Se le llamó 2I/Borisov y resultó ser un cometa. El segundo intruso confirmó lo que los científicos sospechaban Desde hacía tiempo: que este tipo de visitas se repiten. A veces, cometas o bien asteroides interestelares pueden entrar en el sistema solar, siguiendo órbitas muy distintos de las de los objetos de su interior. Sin embargo, ¿cuál es la frecuencia de estas incursiones? Conforme la Iniciativa de Estudios Interestelares (i4is), una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación de futuros vuelos interestelares, más o menos siete objetos llegados de otras estrellas ingresan cada año en nuestro sistema solar. Sus órbitas, dicen, son predecibles Entre tanto se encuentran en nuestro vecindario cósmico. En el estudio, publicado en el contenedor de prepublicaciones científicas Arxiv.org, han participado De la misma forma investigadores de la Universidad de Texas en Austin, la de Harvard y el Instituto de Tecnología de Florida, entre otras instituciones. De otra galaxia El físico Marshall Eubanks, cantautor primordial del estudio, piensa que los descubrimientos de Omuamua y Borisov tienen un gran valor. «El mero hecho de probar su existencia ha tenido un impacto profundo, creando un campo de estudio prácticamente de la nada», asevera en dichos a ‘Universe Today’. [Retrato de cabeza a cola del segundo viajero interestelar] El club calculó las velocidades esperadas de los visitantes interestelares y cuánto tiempo deberían permanecer en nuestro sistema solar, Desde datos sobre el movimiento y la velocidad de estrellas cercanas del telescopio Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA). De esta forma, concluyeron que siete viajeros de otro sistema solar de un tamaño similar al de Oumuamua, de al menos cien metros de ancho, pasan a una unidad astronómica (la distancia entre la Tierra y el Sol) de nuestra estrella cada año. Si bien, los cometas Del mismo modo que Borisov serían mucho más raros, apareciendo una vez cada diez o bien veinte años. De la misma forma, estimaron que muchos de estos objetos se moverían a velocidades de hasta 100 km por segundo, mayores que las de Oumuamua, que se desplazaba a más de 26 km por 2do, y llegarían de algún punto de nuestra galaxia. En repuesto, Solo tres objetos por siglo superarían los 530 kilómetro por segundo, lo cual significa que aun podrían llegar de otra galaxia. Para los estudiosos, esto podría suponer una oportunidad única de estudiar un objeto llegado de otro sistema e inclusive de fuese de la Vía Láctea, algo totalmente asombroso. Búsqueda y captura Existen numerosas propuestas de naves espaciales que podrían encontrarse con este tipo de objetos, Del mismo modo que el proyecto Lyra, presentado en 2017 por i4iS, que pretendía mandar una nave a Oumuamua para conocer sus secretos, Si bien la roca abandonó el sistema solar poco Tras ser descubierta. En verdad, los astrónomos tuvieron Solo once días para ejecutar observaciones Mientras que la roca se despedía. Por su comunicado, el Comet Interceptor de la Agencia Espacial Europea (ESA) planea lanzar un nave en 2029 que quedaría ‘estacionada’ en un punto entre el Sol y la Tierra esperando del paso de un cometa de largo recorrido. Estas misiones darían a los científicos la situación de estudiar de cerca objetos formados en otro sistema estelar y tener una idea de las condiciones que pueden toparse allí. «Los objetos interestelares nos brindan la oportunidad de estudiar, y en el futuro tocar literalmente, exocuerpos décadas Ya antes de las primeras misiones posibles incluso a las estrellas más cercanas, Tal y como Proxima Centauri», dice Eubanks. Para los creadores, es la mejor alternativa al envío de sondas a sistemas estelares vecinos. Eso es lo que proyecta la iniciativa ‘Breakthrough Starshot’, que en su día obtuvo el apoyo científico del astrofísico británico Stephen Hawking y el económico del multimillonario ruso Yuri Milner, para mandar en el futuro, Por primera vez, una nave espacial a Alfa Centauri, el sistema más próximo al Sol. Por su lado, i4iS ha comenzado a explorar la posibilidad de mandar una pequeña vela ligera, apodada Dragonfly. Del mismo modo que Todavía queda mucho tiempo hasta que una nave construida por el hombre logre conseguir otro sistema planetario, estos visitantes interestelares pueden ponérselo en bandeja a los científicos.