La astronomía moderna no se podría concebir sin el extraordinario trabajo realizado por todas y cada una las mujeres que, con su dedicación a la Ciencia, escribieron Ciertas de sus páginas más gloriosas. Desgraciadamente, y A pesar de sus aportaciones, muchas de ellas duermen en el olimpo de los olvidados y son ignoradas por el enorme público. Vayamos con tres ejemplos concretos. Sophia Brahe - Wikipedia Por todos son conocidas las contribuciones de Tycho Brahe, Sin embargo tal vez pocos son los que se han acercado a la figura de su hermana, la astrónoma y horticultora Sophia Brahe (1556-1643). El trabajo de Ambos hermanos A lo largo de su estancia en el castillo de Urania viajó determinante para confeccionar un amplio catálogo con los movimientos y las posiciones planetarias, el cual sería utilizado A lo largo de mucho tiempo por algunos de los más celebrados astrónomos. A otra de esas astrónomas ignotas le llegó su momento de gloria en 1994. Ese año la Unión Astronómica Internacional bautizó a un cráter del planeta Venus con El nombre de la científica China Wang Zhenyi (1768-1797). Esta astrónoma, que vivió Durante la dinastía Qing -la última imperial-, estudió los eclipses lunares, demostró las bases científicas de los equinoccios y escribió una docena de libros acerca de astronomía y matemáticas. Vamos con la última de esta particular terna. Actualmente un cráter de la luna la recuerda -Caroline Herschel- y un asteroide se dirigió bautizado con su segundo nombre, Lucretia. Esta científica perteneció a una de las familias más célebres de toda la Historia de la Astronomía. El intérprete astrónomo
En 1757 llegó a Inglaterra un joven intérprete prusiano llamado Frederick William Herschel (1738-1822). Lo hizo acompañado de tres de sus siete hermanos: Jacob, Alexander y Dietrich. Debido a su habilidad con el violín no le costó trabajo adquirir cierta notoriedad en la localidad de Bath, primero Del mismo modo que músico, luego Del mismo modo que compositor y, Finalmente, De exactamente la misma forma que directivo de la orquesta. Todavía no había entrado en la tercera década de la vida en el horario ya saboreaba los laureles del éxito. Diecisiete años ahora de su llegada a la isla, se les unió la benjamina de la familia, Caroline Lucretia (1750-1848), para encargarse de las gestiones administrativas. En sus ratos de ocio William enseñaba música a su hermana, no tardando en localizar que debía un talento innato para el canto, razón por la cual decidió incorporarla a sus actuaciones. A pesar del logro profesional la verdadera Furor de William era la astronomía y poco a poco viajó arrinconado la música en favor de la ciencia. En 1773, con la ayuda de su hermano Alexander, construyó su propio telescopio. Viajó El inicio de una gran aventura. En 1781 William realizó uno de los mayores descubrimientos de la historia al observar un cuerpo celeste más allá de la órbita de Saturno. Al estreno el científico-músico pensó que se trataba de un cometa, Pero no demoró en percatarse que en realidad era un planeta, al que bautizó con El nombre de Urano. La soprano astrónoma
Cuando William se dedicó en cuerpo y alma a la astronomía atrajo a su hermana Caroline cara su nueva Furor, inicialmente en calidad de asistente. Ella era la que preparaba las lentes y la que compilaba los catálogos astronómicos. Más adelante Caroline se independizó en las labores científicas, adquirió su propio protagonismo y centró sus estudios en los cometas -llegando a localizar ocho-, en los objetos del espacio profundo y en las nebulosas. Se podría decir que la soprano se avanzó más tiempo con los ojos puestos en el cielo que en la platea. La tarea de Caroline se dirigió tan significativa que el rey Jorge III de Inglaterra la contrató al servicio de la Corona, convirtiéndose, De esta manera, en la 1era esposa astrónoma en percibir un salario gubernamental –cincuenta libras anuales-. Una vez que William falleció, Caroline volvió al Antiguo Continente, continuando con su labor astronómica y ocupándose de la educación de su sobrino John, el hijo de, William, que Además se convirtió en astrónomo, la afín que los hijos de éste (Alexander Stewart y John). M. Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Centro médico de El Escorial (La capital española) y autor de Varios libros de divulgación.
Tres grandes astrónomas casi olvidadas A pesar de sus logros
La astronomía moderna no se podría concebir sin el extraordinario trabajo realizado por todas y cada una las mujeres que, con su dedicación a la Ciencia, escribieron Ciertas de sus páginas más gloriosas. Desgraciadamente, y A pesar de sus aportaci...