El asteroide que desencadenó la extinción de los dinosaurios hace unos 66 millones de años es quizá el más popular de cuantos han impactado en contra de la Tierra. La roca, de unos 12 kilómetros de diámetro, dejó una profunda herida, el cráter de Chicxulub, en la actual provincia mexicana del Yucatán, al paso que los efectos del cataclismo cambiaron la historia del mundo. Los científicos saben que nuestro mundo había sido golpeado Ya antes, en sus primeros años, por rocas de un tamaño idéntico, Pero un nuevo análisis sugiere que el número de esos impactos pudo haber sido diez veces mayor de lo que se pensaba. Esto se traduce en un Solo aluvión de colisiones comparables en escala a la de los dinosaurios cada 15 millones de años hace entre 2.500 y 3.500 millones de años. Los primeros años de la Tierra fueron extraordinariamente violentos en comparación con los de El día de hoy. Los científicos Piensan que nuestro mundo se dirigió golpeado por un número significativo de asteroides grandes (de más de 10 km de diámetro), y esto habría tenido un efecto significativo en la química siguiente a parte superficial y en la capacidad de sustentar la vida. Cráteres de impacto de colisiones afines se pueden ver en la Luna y otros planetas rocosos, Pero la descomposición de minerales y rocas a causa de la atmósfera y la tectónica de placas han tendido a enmascarar cualquier evidencia directa de cráteres de impacto antiguos en la Tierra. No obstante, se pueden ver sus ‘ecos’ en la presencia de ‘esférulas’ encontradas en rocas viejas; los enormes impactos arrojaron partículas fundidas y vapores que entonces se enfriaron y cayeron a la tierra para ser incrustados en la roca Así tal y como pequeñas partículas esféricas vidriosas. Cuanto mayor sea el impacto, más se habrían propagado estas partículas A partir de la ‘zona cero’, por lo cual la distribución global de una capa de esférulas gruesas muestra un gran impacto. Los investigadores realizaron un nuevo modelo de flujo de impacto y lo compararon con un análisis estadístico de los data de la capa de esférulas antiguas. «Con este enfoque, descubrieron que los modelos actuales del bombardeo temprano de la Tierra subestiman severamente el número de impactos conocidos, Conforme lo registrado por las capas de esférulas», explica Simone Marchi, del Southwest Research Institute en Boulder (EE.UU.). «El flujo de impacto podría haber sido hasta un factor 10 veces mayor de lo cual se pensaba anteriormente en el período de entre 3.500 y 2.5oo millones de años. Esto significa que en ese período temprano, quizás estábamos siendo golpeados por un impacto del tamaño de Chicxulub en promedio cada 15 millones de años. ¡Todo un espectáculo!», asevera. «A medida que profundizamos en nuestra comprensión de la Tierra primitiva, descubrimos que las colisiones cósmicas son Como el elefante proverbial en la habitación. A menudo se descuidan por el hecho de que carecemos de un conocimiento detallado de su número y magnitud, No obstante es probable que estos eventos energéticos alteren esencialmente la superficie terrestre y la evolución atmosférica», apunta. Evolución del oxígeno Por ejemplo, un resultado que los estudiosos están comprobando es tratar de entender si es que estos impactos pueden haber afectado la evolución del oxígeno atmosférico. «Descubrimos que los niveles de oxígeno hubieran fluctuado drásticamente en el período de impactos intensos. Dada la importancia del oxígeno para el crecimiento de la Tierra y, En verdad, para el desarrollo de la vida, su posible conexión con las colisiones es intrigante y merece una mayor investigación. Esta es la proxima etapa de nuestro trabajo», señala el investigador. Según Rosalie Tostevin, de la Universidad de Ciudad del Cabo, que no participó en el estudio, «estos grandes impactos Indudablemente habrían causado alguna alteración. Desafortunadamente, pocas rocas de un tiempo tan lejano sobreviven, con lo que la evidencia directa de los impactos y sus consecuencias ecológicas es irregular. El modelo presentado por el Dr. Marchi nos ayuda a conseguir una mejor sentir el número y el tamaño de las colisiones en la Tierra primitiva». «Algunos marcadores químicos sugieren que hubo ‘bocanadas’ de oxígeno en la atmósfera temprana, Antes de un crecimiento definitivo hace unos 2.500 millones de años. Sin embargo existe un debate considerable en torno a la importancia de estas ‘bocanadas’, o De hecho, si ocurrieron o no. Tendemos a centrarnos en el interior de la Tierra y la evolución de la vida Del mismo modo que controles del equilibrio de oxígeno de la Tierra, No obstante el bombardeo con rocas del espacio ofrece una alternativa interesante».