De exactamente la misma manera que sabemos ya muy bien, los planetas del Sistema Solar surgieron Desde materiales restantes de la formación del Sol, hace cerca de de 4.500 millones de años. Si es que bien, hasta a continuación los científicos no habían conseguido explicarse de qué manera algunos elementos radiactivos, de vidas cortas Pero que resultan esenciales para la formación planetaria, habían podido llegar hasta las inmediaciones del Sol para hacer posible el proceso. Por eso, un club de investigadores del Centro de Astrofísica Computacional del Instituto Flatiron, en Inédita York, y las universidades de Viena y California en Santa Cruz decidieron explorar una siguiente zona de formación de estrellas en Ophiuchus (Ofiuco), cuyas condiciones semejan similares a las del Sistema Solar temprano. Su trabajo se ha publicado hace apenas unos días en ‘Nature Astronomy’. La principal conclusión de los científicos es que las partículas de esos elementos tan precisos son comunes en los ‘semilleros de estrellas’, grandes nubes de polvo y gas A partir de las que las estrellas, y sus planetas, nacen. ¿Pero cuál es la fuente de esas partículas? Para averiguarlo, John Forbes, autor principal de este trabajo, y sus colegas, buscaron pistas en el aluminio-26, uno de los primeros materiales sólidos que se condensaron Desde la nube de polvo que rodeaba al sol recién nacido y de la que poco más tarde se formaron los planetas. El aluminio-26 se manera en el interior de las estrellas, y tiene una vida útil relativamente corta, de cerca de de 100.000 años. Mucho más breve que el proceso de formación planetaria, que duró cerquita de mil millones de años. Por lo tanto, la presencia de este elemento sugiere una fuente cercana capaz de producirlo en la volumen suficiente. Al estudiar las condiciones de Ophiuchus, los investigadores determinaron que la fuente más probable de aluminio-26 en nuestro propio Sistema Solar fue una sucesión de supernovas cercanas, explosiones de estrellas que, con su muerte violenta, ‘riegan’ su Ambiente con todos y cada uno de los materiales que han estado fabricando En medio cientos y cientos de millones de años. «La mayor una parte del trabajo para entender la fuente de aluminio-26 y de otros radionucleidos de vida corta en el Sistema Solar -explica Forbes- ha sido, por pura necesidad, idealizado. Ophiuchus nos brinda un ejemplo real de de qué manera se puede desarrollar el proceso, lo cual resulta extremadamente útil en el horario Versa de algo tan complejo». De exactamente la misma forma que se ha expresado, el aluminio-26 es uno de los muchos metales producidos en el corazón ardiente de las estrellas masivas. En el momento en que la estrella se convierte en supernova y explota, dispersa sus entrañas por la galaxia. En teoría, una sola supernova podría ser la fuente de todo el aluminio del Sistema Solar. Si bien, Conforme Forbes, la producción de aluminio-26 de una sola supernova no sería suficiente. «Para Algunas masas de estrellas que se convierten en supernovas -prosigue Forbes-, podría producirse suficiente aluminio-26, Pero Debido a la rápida desintegración del aluminio-26, esa supernova tendría que haber ocurrido últimamente y estar en el rango de masa correcto, Algo que es posible, Pero no probable». Ophiuchus es una zona típica de formación de estrellas situada alrededor nosotros. Y justo al lado hay un cúmulo rico en estrellas masivas. Las estrellas gigantes tienen una vida corta en comparación con la vida extensa del Sol: una estrella 8 veces más masiva que la nuestra, por servirnos de un ejemplo, vivirá Solo 40 millones de años, en comparación con los 10 mil millones de años de vida del Sol. Lo que las convierte en muy malas vecinas, Porque pueden calentar en exceso el gas de las regiones cercanas de formación de planetas, destruyendo núcleos planetarios y discos en el proceso. Sin embargo las estrellas gigantes equilibran esta interferencia en la formación de planetas al compartir un valioso suministro de aluminio-26 en la fecha explotan, material que puede ayudar en la formación de planetas. Al estudiar Ophiuchus y sus estrellas masivas vecinas en Múltiples longitudes de onda, Forbes y sus colegas determinaron que los discos de los cuales surgirán nuevas estrellas tal vez recibirán grandes cantidades de aluminio-26 de sus vecinas moribundas. Ophiuchus es una región de formación de estrellas típica, sin nada que la señale Como distinto de las demás, lo que sugiere que La mayoría de las estrellas, incluido nuestro sol, recibieron una ‘inundación’ de aluminio-26 de sus vecinas Antes de nacer. De esta forma, la detonación de toda una serie de supernovas en los lejanos tiempos del nacimiento del Sol, proporcionaron el material preciso para que a su cerca de se formaran los planetas que El jornada de hoy conforman nuestro sistema. Una prueba más de que, literalmente, somos hijos de las estrellas.
Varias supernovas sembraron las 'semillas' de los planetas de nuestro Sistema Solar
De exactamente la misma manera que sabemos ya muy bien, los planetas del Sistema Solar surgieron Desde materiales restantes de la formación del Sol, hace cerca de de 4.500 millones de años. Si es que bien, hasta a continuación los científicos no h...