Capas cuaternarias, terrenos pirógenos azoicos, sienita, pegmatita, variolita, anfibolita… son ciertos términos vulcanológicos que aparecen en “La familia de León Roch”. El protagonista del relato galdosiano es un científico al que se le atribuye la autoría de un libro titulado “Análisis del terreno plutónico de las islas Columbretes”. Esta novela se dirigió publicada en el año 1878 adelantándose en muy poco tiempo a los primeros estudios científicos publicados sobre el origen de las islas Columbretes, frente a las costas de Castellón, A lo largo del Cuaternario. Esto pone de manifiesto que Benito Pérez Galdós (1843-1920) estaba al corriente de los avances que se producían en el sector de la geología. En su extensa álbum no Sólo destilan conocimientos geológicos, Asimismo los hay biológicos, astronómicos, médicos… y todo ello Pese a que el escritor canario carecía de formación científica, En tanto que sus únicos estudios universitarios estuvieron relacionados con el planeta de la abogacía. Entusiasta de las teorías darwinistas En 1859 tuvo sector una publicación de gran resonancia en el Viejo Continente, su título “El Origen de las Especies”. Es necesario matizar que en nuestro país su repercusión se dirigió bastante tímida, a causa al pobre crecimiento científico y al poco conocimiento de los idiomas. Sin embargo, esto no viajó óbice para que muchos personajes galdosianos mencionen al científico inglés. Así, en el capítulo IX de “Doña Perfecta” se provoca un diálogo entre el ingeniero Pepe Rey y el párroco de Orbajosa, en donde el segundo pregunta al primero lo que opina sobre el darwinismo. Esta novela viajó la primea referencia a la teoría evolucionista dentro de la literatura española, y es que Galdós se dirigió uno de los mayores divulgadores científicos de la España decimonónica. Furor por la medicina De todas formas, si es que existe una disciplina que predomine en su obra es la medicina, aparecen infinidad de galenos, A partir de doctores de manicomio, de familia, forenses, de balneario… que tratan las patologías más diversas. A Galdós le tocó vivir una temporada dorada dentro de la Historia de la Medicina, en ella tuvieron sector los estudios microscópicos de Virchow, que identificaron la base teléfono de la enfermedad, la aparición de las teorías de Pasteur y Koch en el campo de las enfermedades infecciosas y el surgimiento de las técnicas antisépticas de Lister. No deja de asombrar a los curiosos que se acercan a sus novelas el amplio conocimiento en terminología, sintomatología y terapéutica, tan Solo basta para comprobarlo releer novelas Asimismo que “Lo prohibido”, “Fortunata y Jacinta”, “El doctor centeno”, “Mauricia la dura” o “La de Bringas”. Los galenos galdosianos no se conforman con ejecutar una medicina hipocrática para llegar a los diagnósticos, emplean métodos químicos revolucionarios. Es especialmente sugerente el uso del butirómetro, un aparato que permitía determinar el contenido en grasa de la leche materna y que se dirigió inventado por Nicklaus Gerber –químico suizo- en 1891. En cuanto a la terapéutica, llama la atención el empleo del éter y cloroformo con fines anestésicos para amputar la pierna de Tristana, un avance médico que acababa de producirse. Muy quizás el escritor estuvo aconsejado por Algunas de las figuras más destacas del ámbito médico –Marañón, Ramón y Cajal, Esquerdo, Madrazo, Tolosa…- con las que indicó una amistad personal. En definitiva, que A pesar de sus detractores, Galdós no se dirigió ningún “garbancero”, al menos en su faceta de divulgador científico. Pedro Gargantilla es médico internista del Sanatorio de El Escorial (La villa de Madrid) y cantautor de Varios libros de divulgación .