Si vas a salir y solías tomar la línea 148, tené en cuenta que el servicio dejó de circular de forma definitiva y que la interrupción impacta tanto a usuarios como a la planta de personal. Según La Nación, más de 500 trabajadores —choferes, administrativos y operarios de mantenimiento— quedaron sin ingreso y reclaman salarios y aguinaldos adeudados (La Nación, 11/3/2026). Lo que se sabe hasta ahora: la empresa acumuló meses de parálisis en los servicios y, según los empleados, la reducción de subsidios más el alza de costos operativos precipitaron el cierre (La Nación, 11/3/2026).

¿Qué pasó con la línea 148?

La 148 —conocida como “El Halcón”— fue una ruta histórica que conectaba Plaza Constitución con sectores del sur del conurbano. De acuerdo a la cobertura disponible, la línea comunicaba Plaza Constitución con Florencio Varela, San Francisco Solano, Quilmes y Berazategui (4 localidades mencionadas en la nota de La Nación, 11/3/2026). El cierre no fue un corte de un día: la prestación sufrió recortes progresivos y meses de parálisis antes de la decisión definitiva.

Desde la lente de infraestructura, lo que relatan los trabajadores coincide con un problema estructural: un modelo que combina tarifas que no cubren costos, dependencia de subsidios y aumento de insumos —combustible y repuestos— que tensiona la operación. No hay, por ahora, un cronograma público de traspaso de frecuencias ni de recapacitación laboral para el personal afectado.

¿Cómo impacta esto en trabajadores y usuarios?

El impacto tiene dos dimensiones claras y urgentes. Para los trabajadores, la pérdida de ingresos es inmediata: más de 500 puestos afectados según la nota periodística (La Nación, 11/3/2026). Sin salarios ni aguinaldos, las familias quedan expuestas a la inseguridad económica y a la necesidad de buscar recolocación en un mercado laboral que ya arrastra problemas.

Para los usuarios, la pérdida de la 148 significa viajes más largos y combinaciones obligadas con otros servicios —tren Roca, líneas de colectivo alternativas o combinaciones con transporte municipal— y, por ende, mayor tiempo de viaje y costo. Desde la perspectiva de género, las interrupciones en recorridos que operan de noche o conectan con centros de trabajo precarizados afectan más a mujeres y trabajadores con turnos fuera de la franja diurna. Tampoco hay información pública sobre si se implementarán servicios temporales para mantener la conectividad mínima en esas zonas.

¿Qué debería hacer el Estado y cómo reclamar hoy?

La respuesta estatal debe ser clara y pública: transparencia en la deuda salarial, un plan para garantizar el cobro de haberes y un esquema de continuidad de frecuencias hasta que una nueva concesión o prórroga se ponga en marcha. Exigimos transparencia en el cronograma y priorización de los usuarios vulnerables, como planteamos recientemente en nuestras declaraciones sobre transporte (posicionamiento del 3/3/2026: exigimos transparencia y priorización de usuarios vulnerables). Es imprescindible que el Ministerio de Transporte de la Nación y el Ministerio de Trabajo actúen de forma coordinada para mediar en el pago de sueldos y evitar despidos masivos.

En lo práctico: los trabajadores pueden presentar denuncias formales en el Ministerio de Trabajo y reclamar la intervención del Ministerio de Transporte; los usuarios deben exigir información a la Subsecretaría correspondiente y a las municipalidades afectadas. Alternativas para hoy: planificar viajes con la red ferroviaria (estación Constitución y trenes Roca) o identificar líneas alternas de colectivo; usar apps de viaje para comparar tiempos y costos. Seguiremos la evolución del conflicto y actualizaremos la información a medida que haya comunicados oficiales o medidas concretas de reubicación laboral y continuidad del servicio.

Firma: Luciana Bianco