En 2025 la provincia de Buenos Aires registró 78 víctimas de femicidio, una cifra que representa la menor cantidad desde 2021; en el mismo año se iniciaron 146.046 procesos penales por violencia familiar y/o de género, equivalente al 14,1% del total de causas penales, según la Procuración General bonaerense y los datos del Refivag del Ministerio Público.
¿Por qué suben las denuncias si bajan los femicidios?
El primer dato que salta es la aparente contradicción: 78 víctimas fatales por femicidio en la provincia, 20 menos que en 2024, y al mismo tiempo 146.046 procesos por violencia de género en 2025, frente a 144.972 en 2024, un incremento interanual de aproximadamente 0,7 puntos, de acuerdo al Refivag. Parte de esa subida puede explicarse por mayor visibilidad y circuitos de denuncia más activos: comparando, en 2015 se iniciaron 67.685 investigaciones por violencia familiar y/o de género, lo que implica un aumento del 116% hacia 2025. Pero el alza no es solo un efecto estadístico: los delitos denunciados incluyen amenazas (27,7%) y lesiones (24,5%), delitos que no siempre escalan a homicidio pero que dañan vidas cotidianas. Vemos, por tanto, una doble lectura: menos homicidios consumados en el cómputo anual, y al mismo tiempo una expansión del sistema penal que convoca recursos, juicios y necesidad de intervención social.
Qué dicen los números y qué no dicen
Los informes oficiales permiten precisar rasgos: en la provincia las 78 víctimas de femicidio representaron el 60,5% de los homicidios consumados sobre mujeres; la tasa anual fue de 0,88 víctimas por cada 100.000 mujeres, mientras que a nivel nacional el Observatorio Ahora que sí nos ven registró 262 femicidios en 2025 y señaló a Misiones con la tasa más alta, 2,45 por cada 100.000 mujeres. Más del 90% de las víctimas conocía a su agresor y en el 64% existía vínculo de pareja o ex pareja; el 85,9% de los hechos ocurrieron en una vivienda y el principal medio fue la fuerza física (35,9%), seguido por arma de fuego (23,1%), según la Procuración. Esos números muestran patrones: violencia cercana, en hogares, con poblaciones jóvenes (55,1% de víctimas entre 18 y 40 años). Lo que los datos no capturan del todo son los casos que nunca llegan a denuncia y las barreras que enfrentan las personas para acceder a protección temprana.
¿Qué políticas funcionan y cuáles faltan?
Los números exigen apuntar a tres frentes: transparencia de datos, prevención territorial y efectividad institucional. Transparencia: el Refivag y la Procuración abren información útil; hay que estandarizarla y publicarla en formatos abiertos para auditorías ciudadanas. Territorialidad: los departamentos judiciales con más procesos son San Martín (23.483) y Lomas de Zamora (19.304), mientras que Necochea (1.006) y Pergamino (1.829) exhiben cargas mucho menores; esos desbalances piden recursos focalizados en prevención comunitaria, asistencia y dispositivos de mediación. Efectividad institucional: solo 12 de las 78 víctimas de femicidio registradas habían presentado denuncias previas, un 15,4%, lo que sugiere fallas en la protección temprana y en la ejecución de medidas cautelares. Vemos necesaria una política que combine prevención social sostenida, registros abiertos y auditorías sobre medidas de protección, no respuestas cortoplacistas ni gestos performativos.
Conclusión: cómo leer estos datos después del 8M
Los datos del 2025 no permiten complacencias: menos víctimas fatales es una noticia relevante, pero la expansión de las denuncias y la persistencia de patrones de violencia demandan respuestas estructurales. Vemos el 8 de marzo como una conmemoración política que obliga a traducir reclamos en instituciones capaces de actuar: presupuestos para refugios, protocolos efectivos, formación de operadores y datos accesibles. La Procuración sostiene que la transparencia posibilita la formulación de políticas públicas basadas en evidencia; esa debe ser la consigna. Si no se transforman cifras en aprendizajes y presupuesto sostenido, la estadística quedará como relato, sin cambiar lo que ocurre en las casas y en las calles.