Más de 3.000 vecinos comenzaron a volver a La Madrid tras la crecida del río Marapa, pero muchas viviendas siguen inhabitables y las familias denuncian falta de asistencia y energía eléctrica intermitente, lo que complica la limpieza y la comunicación, sobre todo para los más vulnerables (según La Nación, 15/3/2026). Si vas a salir: lo que se sabe hasta ahora es que la bajante permitió el regreso, pero que el trabajo de recuperación apenas empieza y que los vecinos siguen reclamando respuestas claras sobre ayuda y plazos.

La vuelta a casa: qué pasó y cuántos

La imagen más repetida es la de gente limpiando barro y descartando colchones, electrodomésticos y muebles; según el relato periodístico, más de 3.000 personas estuvieron evacuadas y pasaron cinco noches acampando a la vera de la ruta 157 (según La Nación, 15/3/2026). La localidad está a 150 kilómetros al sudeste de la capital provincial, y esa distancia no explica la sensación de abandono que reportan los vecinos cuando dicen que volvieron con lo puesto y sin ayuda suficiente para recomponer su casa. El hospital local fue reabierto tras la afección al acceso por el agua, pero la prioridad para la población es recuperar techo, instalaciones eléctricas seguras y combustible para cocinar. La gobernación informó tareas de acondicionamiento urbano; los montos, plazos y responsables concretos todavía no fueron difundidos con detalle.

¿Por qué vuelve a inundarse La Madrid?

Esta fue la tercera vez que La Madrid quedó completamente bajo el agua, después de 1992 y 2017, un dato que no es neutro: la recurrencia muestra que el riesgo no es excepcional sino estructural y que los intervalos entre eventos se acortaron — 25 años entre la primera y la segunda vez, y nueve años hasta la última (según La Nación, 15/3/2026). Además, la dinámica regional influye: desde el embalse de Termas de Río Hondo hubo un pico en la erogación del caudal que incidió en ríos aguas abajo, y la caída de lluvias en Tucumán redujo aportes recientes, permitiendo el retroceso, pero no resolviendo la vulnerabilidad del territorio. Desde la lente de infraestructura, faltan obras de mitigación integradas — desagües, mantenimiento de cauces y protección de núcleos poblacionales — y coordinación entre provincias y el ente que gestiona el agua potable para evitar repeticiones.

¿Cómo impacta distinto en mujeres y hogares vulnerables?

Los relatos locales muestran que la crisis no golpea a todos por igual: muchas familias se turnaban para cargar un celular porque estaban sin energía eléctrica, algo que afecta de forma directa la posibilidad de pedir ayuda, coordinar cuidados y acceder a servicios básicos (según La Nación, 15/3/2026). Las tareas de limpieza y recuperación suelen recaer más en mujeres y en hogares monoparentales; sin agua caliente ni cocina, preparar alimentos y cuidar de niños y personas mayores se vuelve un desafío logístico y de seguridad. La falta de recursos para reemplazar colchones y artefactos perdidos obliga a convivir con humedad y barro, lo que aumenta los riesgos sanitarios, sobre todo para embarazadas y personas mayores. Desde la perspectiva de género, la respuesta debe incluir criterios de prioridad para hogares con cuidado a cargo y mecanismos de asistencia directa en especie y en efectivo.

Qué hace falta hoy: plazos, transparencia y medidas concretas

Lo urgente es que las autoridades informen plazos y responsables precisos: cuánto tardará la limpieza de calles, quién reparará las instalaciones eléctricas, qué ayuda material se proveerá y cómo se reasignará alojamiento temporal para las familias cuyos hogares siguen inhabitables. La SAT informó que los pozos de agua potable ya funcionan en La Madrid, lo que es un dato necesario pero insuficiente frente a pérdidas materiales y falta de energía (según La Nación, 15/3/2026). Pedimos transparencia en la ejecución de la asistencia y priorización de la protección de usuarios vulnerables; que los montos y contratistas de obras de contención estén públicamente disponibles; y un plan de corto plazo con ayudas directas para reemplazo de bienes esenciales. Alternativas para hoy: priorizar centros de carga y comunicación para celulares, habilitar espacios municipales para guardado seguro de muebles recuperados y coordinar con organizaciones locales para asistencia alimentaria. El reclamo vecinal viene de lejos; ahora que la bajante permitió volver, hace falta que la ayuda no sea sólo anuncio sino entrega medible y con plazo.

Luciana Bianco