Atepsa, el sindicato que nuclea a los controladores aéreos, comenzó el jueves 26 de febrero un cronograma de medidas que, según La Nación, se extenderá hasta el lunes 2 de marzo con jornadas de paro de tres horas por día. La protesta afecta la autorización de aeronaves en tierra y la recepción de planes de vuelo, lo que virtualmente limita despegues en las franjas afectadas. Aerolíneas Argentinas informó que debió modificar 87 vuelos y que la medida impactó a 9.000 pasajeros, además de señalar que sólo dos vuelos fueron cancelados, según la propia compañía. Lo que está en juego no es sólo la demora puntual: es la garantía del servicio y la protección de quienes dependen del transporte aéreo.
¿Qué está pasando y por qué?
Vemos una medida concentrada y acotada en tiempo, pero de alto impacto operativo. Según Atepsa, la protesta responde a la falta de una propuesta salarial real por parte de la empresa estatal responsable de la navegación aérea, la Empresa Argentina de Navegación Aérea, y por eso el sindicato aplica franjas de inactividad que afectan tanto la aviación comercial como la privada, según La Nación. El cronograma oficial habla de tres horas diarias de afectación; si se cumple el plan desde el 26 de febrero hasta el 2 de marzo, la medida comprende cinco días consecutivos de intervención. La lógica del gremio es presionar en horarios concretos para visibilizar la pelea salarial sin suspender por completo la operación; la consecuencia es que las aerolíneas deben reprogramar salidas y llegadas y gestionar reacomodamientos masivos.
¿Cómo te afecta si tenés un vuelo?
Si tenés un viaje programado, lo primero es chequear la comunicación de tu aerolínea. Aerolíneas Argentinas informó haber modificado 87 vuelos y estimó que 9.000 pasajeros resultaron afectados, con sólo dos cancelaciones hasta el reporte publicado, según la misma empresa. En la práctica eso significa demoras y reprogramaciones: los despegues pueden quedar paralizados durante las franjas de tres horas que fija el paro, y la recepción de planes de vuelo también se ralentiza, según La Nación. Hay categorías exentas: emergencias, vuelos sanitarios, operaciones de búsqueda y salvamento y aeronaves estatales no sufren la medida, según Atepsa. Si sos usuario con conexión ajustada, viaje por trabajo o necesitas viajar por razones de salud, reclamá prioridad a tu aerolínea y guardá comprobantes: la normativa de transporte aéreo suele contemplar reubicaciones, reembolsos o cambios gratuitos en estos casos.
Mirada desde la infraestructura: por qué ocurre y por qué importa
La navegación aérea depende de controladores altamente especializados; no son turnos que se reemplazan con facilidad y la seguridad opera con márgenes estrechos. La medida de Atepsa afecta la autorización de movimientos y la recepción de planes de vuelo, pasos centrales del sistema operativo aeroportuario, según La Nación. Desde la lente de infraestructura, esto revela dos problemas recurrentes: la fragilidad de los servicios frente a conflictos laborales y la dependencia de planteles técnicos envejecidos o mal negociados. No tenemos cifras públicas en esta nota sobre planteles o vacantes en la Empresa Argentina de Navegación Aérea, pero la ocurrencia repetida de medidas similares indica un problema estructural en la negociación salarial y condiciones laborales. Por eso exigimos transparencia en el cronograma de negociación y medidas concretas que prioricen a usuarios vulnerables, en coherencia con nuestra posición previa sobre aviación.
Alternativas para hoy y a quién reclamar
Alternativas para hoy: primero, confirmar el estado del vuelo con la aerolínea y llegar con tiempo extra al aeropuerto; segundo, valorar cambiar por ómnibus en tramos cortos o reprogramar cuando la compañía ofrezca solución; tercero, si se trata de un vuelo sanitario o por emergencia, informarse sobre los criterios de excepción que mencionó el sindicato. Para reclamar, registrar toda comunicación y conservar tickets y comprobantes; presentar reclamo ante la aerolínea y, si corresponde, ante la autoridad de aviación civil. Exigimos que las autoridades y la empresa estatal brinden información clara sobre el avance de las negociaciones y medidas de mitigación, porque la transparencia reduce costos sociales y protege a quienes más lo necesitan. Se espera normalización a partir del 2 de marzo, según el cronograma publicado.
Luciana Bianco