Un cerebro de 80 años que funciona como uno de 50. No es metáfora ni promesa de suplemento dietario: es lo que encontró un equipo de la Universidad de Illinois en Chicago al analizar cerebros de superancianos, personas mayores con memoria excepcional. Según el estudio publicado en Nature, estos cerebros tienen aproximadamente el doble de neuronas nuevas que adultos mayores con cognición normal y 2,5 veces más que personas con Alzheimer.

El detalle que lo cambia todo: la investigación se centró en el hipocampo, la región cerebral donde nacen nuevas neuronas (o no, según a quién le preguntes en neurociencia). Y lo que encontraron no solo desafía lo que creíamos sobre el envejecimiento cerebral — también reabre uno de los debates más candentes de la disciplina.

¿Los cerebros adultos generan neuronas nuevas?

La neurogénesis adulta es tema de pelea científica desde hace décadas. Sabemos que los bebés y niños pequeños generan neuronas nuevas. Sabemos que varias especies animales adultas también. Lo que no sabemos con certeza es si los humanos adultos mantienen esa capacidad.

Hay estudios que dicen que sí, otros que dicen que no, y la diferencia suele estar en el método usado. Shawn Sorrells, profesor de neurociencia en la Universidad de Pittsburgh, señala que este nuevo estudio “probablemente no resolverá el debate” porque podría sufrir las mismas fallas metodológicas que otras investigaciones.

Pero lo que sí aporta es evidencia material: los investigadores identificaron tres tipos de células clave en el proceso. Orly Lazarov, quien dirigió el estudio, lo explica así: “Es casi como si las células madre neurales fueran bebés, los neuroblastos fueran adolescentes y las neuronas inmaduras fueran casi adultos”. La presencia de los tres tipos en cerebros de 80 años sugiere que el proceso completo está activo.

¿Qué hace especial al cerebro de un superanciano?

Los superancianos no solo tienen más neuronas inmaduras que otros adultos mayores — tienen más que adultos jóvenes de 20 a 40 años. Y esas neuronas tienen “características genéticas y epigenéticas únicas” que las hacen resistentes al envejecimiento, según Tamar Gefen, de Northwestern.

“El superenvejecimiento ocurre no solo porque hay más de estas células jóvenes, sino porque hay un tipo de programación genética que permite su preservación”, sostiene Gefen. Es decir: no es solo cantidad, es calidad. Hay algo en el código de esas neuronas que las protege del deterioro que afecta a la mayoría.

Bryan Strange, de la Universidad Politécnica de Madrid, agrega que la neurogénesis podría explicar otro rasgo único de estos cerebros: el hipocampo de los superancianos suele ser significativamente más grande que el de adultos mayores típicos. Aunque aclara que hay otras diferencias cerebrales que la neurogénesis sola no puede explicar.

El dato inesperado sobre Alzheimer

El estudio también reveló algo contraintuitivo sobre los cerebros con Alzheimer: tenían más células madre neurales que los otros grupos, pero muchas menos neuroblastos y neuronas inmaduras. Es decir: las células madre están ahí, pero no avanzan.

“Si tienes neurogénesis normal, pierdes gradualmente las células madre”, explica Hongjun Song, de la Universidad de Pensilvania. La interpretación: en el Alzheimer, la neurogénesis se interrumpe y las células madre se apagan, preservándose sin madurar. Si esto se confirma, según Song, “ha abierto una nueva dirección para el campo” — la posibilidad de tratar el Alzheimer reactivando esas células madre latentes.

Orly Lazarov ya está trabajando en entender cómo esas neuronas inmaduras especiales se relacionan con la memoria superior de los superancianos, y si se podría capturar parte de esa actividad en un medicamento. Porque si hay algo que este estudio deja claro es que el cerebro que envejece es plástico, incluso a los 80 — y que esa plasticidad no es igual para todos.

Lo que nadie cuenta es que estos hallazgos desafían la narrativa del deterioro inevitable. No todos los cerebros envejecen igual, y entender por qué algunos se preservan podría cambiar cómo pensamos el envejecimiento mismo.